8 de agosto de 2026 - 09:35

Rumania busca frenar los ataques de osos: autoriza casi 900 sacrificios selectivos al año

Los expertos denuncian que los cazadores abaten grandes machos en el bosque como trofeos, mientras los osos habituados a pedir comida a los turistas permanecen en las rutas.

El gobierno de Rumania autorizó el sacrificio de casi 900 osos pardos anuales para los próximos dos años. Con una población de entre 10.000 y 13.000 ejemplares, el país enfrenta un aumento en los ataques mortales, sumando casi 30 víctimas en dos décadas en zonas críticas de los montes Cárpatos.

La fragmentación de los hábitats naturales y la expansión de las áreas agrícolas y urbanas empujan a los animales hacia las comunidades humanas. En estos nuevos entornos de contacto, los osos encuentran fuentes de alimento que resultan "fácil y prácticamente infinito", tales como residuos domésticos, colmenas de miel, frutas y animales de granja.

El turismo de selfies en la carretera Transfgran

La ruta panorámica Transfgran, que atraviesa los montes Cárpatos, se ha transformado en uno de los puntos más críticos del mundo por las peligrosas interacciones entre humanos y plantígrados. Cientos de turistas se detienen diariamente en la calzada para fotografiar a los ejemplares o incluso darles de comer con la mano, ignorando deliberadamente las prohibiciones y las multas vigentes. Esta conducta ha provocado que muchos ejemplares se vuelvan confidentes, asociando los vehículos directamente con la provisión de comida.

En julio de 2025, el motociclista italiano Omar Farang Zin perdió la vida tras ser agredido por una osa en esta carretera mientras intentaba retratar al animal junto a sus cachorros. Los videos que circulan en plataformas digitales muestran de forma recurrente a personas bajando de sus coches, asomando la cabeza por las ventanillas o incluso siendo olfateadas por los animales mientras están distraídas con sus teléfonos móviles.

¿Por qué los expertos cuestionan el sacrificio de osos como solución?

Diversos biólogos y asociaciones dedicadas a la conservación sostienen que aumentar las cuotas de sacrificio anual no resolverá el fondo de la crisis de seguridad. El argumento técnico es que los cazadores autorizados suelen buscar prioritariamente grandes machos en las áreas boscosas para obtener trofeos. Por el contrario, los individuos que frecuentan las carreteras suelen ser hembras con crías ya habituadas a la presencia humana, las cuales permanecen en la zona de conflicto.

Los expertos señalan que el país dispone de herramientas de gestión no letales que se aplican de forma insuficiente, como la mejora en la recolección de basura y la instalación de cercas electrificadas. La falta de control en los puntos turísticos más calientes perpetúa el problema. Según el reporte, los osos terminan siendo las víctimas finales de una serie de conductas irresponsables humanas y de una gestión del territorio ineficaz.

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