Los gobiernos de Reino Unido, Alemania y Francia declararon que están dispuestos a adoptar medidas defensivas contra Irán para proteger sus intereses y los de sus aliados en el Golfo Pérsico, en medio de la escalada militar en Medio Oriente.
El primer ministro Keir Starmer (Reino Unido) aceptó que EE.UU. utilice bases británicas para atacar instalaciones de misiles iraníes.
Los gobiernos de Reino Unido, Alemania y Francia declararon que están dispuestos a adoptar medidas defensivas contra Irán para proteger sus intereses y los de sus aliados en el Golfo Pérsico, en medio de la escalada militar en Medio Oriente.
En un comunicado conjunto, los tres países europeos expresaron estar “consternados por los ataques indiscriminados y desproporcionados con misiles lanzados por Irán contra países de la región, incluidos aquellos que no participaron en las operaciones militares iniciales de Estados Unidos e Israel”.
En ese marco, advirtieron que tomarán medidas para defender sus intereses y los de sus socios regionales, incluso mediante la adopción de acciones defensivas “necesarias y proporcionadas” destinadas a destruir la capacidad iraní de lanzar misiles y drones.
El primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que aceptó que Estados Unidos utilice bases británicas para atacar instalaciones de misiles iraníes. Según explicó, países del Golfo, a los que definió como “nuestros socios”, solicitaron una mayor implicación del Reino Unido para reforzar su defensa.
Starmer señaló que autorizó el uso de bases en territorio británico, aunque no especificó cuáles, para propósitos defensivos concretos que incluyen ataques contra bases iraníes.
“El único modo de frenar la amenaza es destrozar los misiles en origen, en sus depósitos o en las lanzaderas”, sostuvo.
Mientras tanto, una seguidilla de explosiones sacudió Teherán, después de que el ejército israelí informara que estaba apuntando al “corazón” de la capital iraní, un día después del inicio de los ataques. Por su parte, Irán continuó con su campaña de represalias dirigida contra bases militares de Estados Unidos en países del Golfo.
La escalada generó reacciones en distintas partes del mundo, con protestas tanto de condena como de apoyo a los bandos enfrentados. En paralelo, líderes internacionales analizaban posibles respuestas diplomáticas y estratégicas ante un conflicto que amenaza con ampliar su alcance.
Los principales diplomáticos de los 27 países de la Unión Europea mantuvieron una reunión de emergencia para discutir la situación y evaluar los próximos pasos del bloque.
En ese contexto, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, afirmó que la muerte de Ali Jameneí representa “un momento definitorio en la historia de Irán” y advirtió que el escenario que se abre es incierto. No obstante, consideró que podría abrirse un camino hacia “un Irán diferente, en el que su pueblo tenga mayor libertad para moldear su futuro”.