En medio de la visita de Carlos III y la reina Camila a Washington se reveló un estudio genealógico que vincula al presidente Donald Trump con la familia real británica. El republicano no tardó en expresar su entusiasmo y, fiel a su estilo, lanzó una ambiciosa "propuesta" de mudanza.
A través de su red social Truth Social, Trump reaccionó a un artículo del diario Daily Mail que asegura que tanto él como el Rey descienden del mismo noble escocés (bisnieto del rey Jacobo II de Escocia), lo que los convertiría en primos decimoquintos.
"Vaya, qué bien! ¡¡¡Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham!!! ¡¡¡Hablaré con el Rey y la Reina sobre esto dentro de unos minutos!!!", publicó el mandatario poco antes de recibirlos oficialmente.
Donald Trump y Carlos III
En medio de la tensión, Trump se reunió con Carlos III en la Casa Blanca.
La fascinación de Trump por la monarquía no es nueva, alimentada en gran parte por su propia ascendencia escocesa a través de su madre, Mary Anne MacLeod. El magnate posee importantes inversiones en Escocia, con varios campos de golf que visita con frecuencia.
La reunión entre Trump y Carlos III
La agenda real en la Casa Blanca comenzó este lunes con un tono distendido: Donald y Melania Trump invitaron a los monarcas a tomar el té y recorrieron la recién inaugurada colmena del jardín presidencial. Este martes, la jornada fue más institucional con una ceremonia militar de bienvenida y una audiencia privada en el Despacho Oval.
Esta reunión se da en un contexto político tenso. La administración Trump mantiene un duro enfrentamiento con el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien el presidente criticó públicamente por su "falta de coraje" al no apoyar la ofensiva estadounidense contra Irán ni colaborar en el desbloqueo del estrecho de Ormuz.
Además, ocurre a días de que se filtrara un mail del Pentágono en el que anuncian que está reconsiderando el apoyo a las "posesiones imperiales" europeas, mencionando a las Islas Malvinas.
En este complejo clima, Carlos III tiene previsto dirigirse al pleno del Congreso de los Estados Unidos en las próximas horas, en ocasión de los festejos por los 250 años de la independencia del país norteamericano precisamente del Reino Unido.