La construcción de un túnel submarino bajo el Estrecho de Magallanes se posiciona como una solución para la conectividad de Tierra del Fuego. Con una extensión estimada de 3,7 kilómetros entre Punta Delgada y Bahía Azul, la obra busca transformar la integración logística y estratégica entre Chile y Argentina.
El académico Francisco Hernández, especialista de la Universidad de los Andes, sostiene que el proyecto es técnicamente posible pero de alta complejidad. Aunque es una obra corta en comparación con el Eurotúnel, factores como el clima extremo y la operación en una zona austral crítica dificultan su ejecución.
Qué estudios requiere el túnel bajo el Estrecho de Magallanes
El desarrollo del túnel requiere primero una campaña de investigación geotécnica y geofísica exhaustiva para caracterizar el terreno. Es fundamental conocer la composición de la roca, la presencia de fallas, la permeabilidad y la presión del agua en el lecho marino antes de iniciar las excavaciones. Según los expertos, la solución constructiva más probable sería el uso de tuneleras (TBM) o métodos convencionales de excavación en roca.
Además de la perforación, la infraestructura exige sistemas de ventilación sofisticados y protocolos de seguridad contra incendios sumamente estrictos. Al tratarse de un túnel vial bajo el mar, la gestión del aire y la respuesta ante emergencias dentro de la estructura son componentes operacionales críticos que elevan la complejidad del diseño de ingeniería.
Por qué el acuerdo entre Chile y Argentina es clave para el proyecto
La inversión estimada para este proyecto ronda los US$1.500 millones, lo que obliga a las autoridades a evaluar su rentabilidad social y estratégica. La viabilidad económica no depende solo de la ingeniería, sino de la demanda real de transporte, los beneficios para el turismo y la garantía de una continuidad logística que reemplace definitivamente el sistema de barcazas.
Actualmente, el proyecto necesita avanzar en estudios de detalle para alcanzar un nivel de madurez que permita su ejecución. Para los especialistas, la obra solo será factible como proyecto público si existe un financiamiento binacional sólido y estudios serios de costo-beneficio. La decisión política será clave para determinar si esta conexión fija entre el continente y la isla se convierte en una realidad para la zona austral.