3 de abril de 2026 - 09:00

Por qué se llama Isla de Pascua: el azaroso desembarco del 5 de abril que cambió su historia

El navegante Jakob Roggeveen arribó a este remoto territorio un domingo de 1722, marcando para siempre su destino con una fecha que hoy genera dudas sobre su origen real.

Cada año, miles de turistas aterrizan en Mataveri buscando descifrar el enigma de los moai, sin sospechar que el nombre de la isla es producto de un azar náutico. El vínculo entre este territorio y la festividad cristiana no responde a una conexión espiritual milenaria, sino a la fecha exacta de su avistamiento por parte de exploradores europeos.

La historia oficial registra que el 5 de abril de 1722, el marino neerlandés Jakob Roggeveen, al mando de tres navíos, divisó una isla que no figuraba en sus cartas de navegación. Como ese día correspondía al Domingo de Pascua de Resurrección según el calendario litúrgico, decidió bautizarla en su idioma como Paasch-Eyland. Esta denominación fue posteriormente traducida al español y es el nombre por el cual el territorio es reconocido administrativamente por el Estado de Chile.

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Jakob Roggeveen

Jakob Roggeveen

El azaroso domingo de 1722 que cambió el mapa

Este sistema de nomenclatura no era inusual para la época, ya que los navegantes europeos solían asignar nombres basados en el santoral o en festividades religiosas importantes del día del descubrimiento. Roggeveen no buscaba establecer una conexión mística con la resurrección, sino que cumplía con una convención cartográfica para identificar un punto en un océano que, hasta entonces, se consideraba un vacío para Occidente. El contacto fue breve, apenas cinco días, pero suficiente para dejar una marca imborrable en la cartografía mundial.

A pesar de la prevalencia del nombre occidental, los habitantes originarios ya poseían denominaciones cargadas de una profunda cosmovisión propia. Antes de ser "de Pascua", la isla era conocida por sus nativos como Te Pito o te Henua, que se traduce como "el ombligo del mundo" o "el fin de la tierra". Otro apelativo ancestral es Mata ki te rangi, que significa "ojos que miran al cielo", en una clara alusión a la mirada de los moai que vigilan el horizonte desde sus plataformas ceremoniales.

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Moai mirando el horizonte

Moai mirando el horizonte

El ombligo del mundo y los nombres que el tiempo borró

Resulta paradójico que el nombre "Rapa Nui", hoy defendido como el término identitario por excelencia, no sea estrictamente de origen local. Esta denominación surgió recién en el siglo XIX, introducida por navegantes tahitianos que visitaron la isla y notaron su parecido físico con Rapa Iti, una isla de la Polinesia Francesa. Para diferenciar ambas, llamaron a la isla de los moai "Rapa Nui" o "Rapa Grande". Con el tiempo, la comunidad local adoptó este nombre extranjero para definir su propia cultura, idioma y territorio.

Incluso hubo un breve periodo en 1770 en que la corona española intentó rebautizarla como Isla de San Carlos en honor al rey Carlos III. Sin embargo, España nunca hizo efectiva su posesión y el nombre cayó rápidamente en el olvido. Actualmente, la isla mantiene su carácter de territorio especial bajo la soberanía de Chile, tras haber rechazado recientemente en un plebiscito de 2026 una propuesta de gobierno autónomo.

Hoy, la Isla de Pascua convive con estas capas de identidad superpuestas. Mientras el mundo la sigue llamando por la fecha de su descubrimiento neerlandés, sus casi 8.000 habitantes luchan por preservar su cultura y enfrentar desafíos modernos como la escasez hídrica. La conexión con la Pascua cristiana se mantiene viva no solo en el nombre, sino también en la fe de su población, que es mayoritariamente católica y asiste a la única iglesia de la isla, decorada con figuras que fusionan el arte sacro con la estética de los moai.

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La única iglesia de la isla.

La única iglesia de la isla.

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