6 de julio de 2026 - 10:50

Perros oso: investigadores españoles descubren una nueva especie en Cataluña

Un cráneo hallado en los años 90 permaneció almacenado décadas bajo la creencia de que era una especie común, hasta que una tesis reveló que era un animal nuevo.

Un equipo internacional de investigadores describió una nueva especie de carnívoro prehistórico, denominada Paludocyon moyasolai, tras analizar un cráneo hallado en Els Casots, cerca de Barcelona. El fósil, que se parece al de perros u osos, permaneció guardado durante décadas en un almacén paleontológico antes de que estudios recientes confirmaran que se trataba de un animal nunca antes registrado.

En la década de 1990, los arqueólogos recuperaron el cráneo durante las excavaciones en el municipio de Subirats. En aquel momento, los expertos supusieron que el resto pertenecía a un ejemplar ya catalogado dentro del género Paludocyon. Al no encontrar rasgos que justificaran un examen inmediato, los investigadores depositaron la pieza en un almacén.

El redescubrimiento de un carnívoro en los almacenes del ICP

El fósil permaneció sin ser estudiado hasta el año 2014, cuando el análisis de una tesis doctoral detectó inconsistencias en su tamaño. La especie conocida con la que se comparaba era significativamente más grande y pesada, alcanzando dimensiones similares a las de un león o un tigre. El equipo del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont dedicó los últimos dos años a confirmar que el ejemplar era una especie inédita.

Los cálculos determinaron que este carnívoro, perteneciente a la familia de los anficiónidos, tuvo el tamaño de un perro grande. Su peso osciló entre los 50 y los 70 kilogramos, lejos de los 200 de sus parientes más cercanos. Los restos incluyeron el cráneo y una dentición con molares posteriores muy desarrollados. El segundo molar superior resultó excepcionalmente ancho, una característica que permitió definirlo como un cazador mesocarnívoro.

¿Cómo era el hábitat del Paludocyon moyasolai?

Este depredador se alimentó de presas medianas como ciervos y cerdos primitivos en un entorno de selva tropical. Hace 15,9 millones de años, la zona de Els Casots albergaba una laguna poco profunda rodeada de vegetación densa. El lodo de este ecosistema protegió el cuerpo del animal tras su muerte y evitó la descomposición de los huesos.

En la investigación participaron instituciones de España, Ecuador y Sudáfrica. El estudio de los isótopos en el esmalte dental ayudó a precisar la dieta de la especie sin dañar el fósil original. El Paludocyon moyasolai sirvió para ajustar el árbol genealógico de un grupo que dominó Eurasia antes de su extinción definitiva.

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