El jamón, el chorizo y otros derivados cárnicos quedaron alcanzados por nuevas reglas de calidad y etiquetado durante 2026. El Real Decreto 142/2026 fue publicado en el Boletín Oficial del Estado y entró en vigor el 1 de marzo.
Una nueva norma que redefine qué productos pueden presentarse como “naturales” o de “elaboración artesanal”.
El jamón, el chorizo y otros derivados cárnicos quedaron alcanzados por nuevas reglas de calidad y etiquetado durante 2026. El Real Decreto 142/2026 fue publicado en el Boletín Oficial del Estado y entró en vigor el 1 de marzo.
El cambio no significa que todos los embutidos deban modificar automáticamente su receta ni que su composición nutricional vaya a mejorar.
La reforma establece principalmente qué condiciones deben cumplir para utilizar determinadas palabras comerciales, cómo se identifica el comienzo del curado y qué nuevas denominaciones quedan reconocidas.
Desde la entrada en vigencia de la norma en España, un derivado cárnico solamente puede incluir la palabra “natural” en su etiqueta cuando cumple una lista concreta de requisitos.
Entre las condiciones establecidas se encuentran:
Esto no implica que un producto sin la palabra “natural” sea inseguro o de mala calidad. Los aditivos autorizados continúan sometidos a controles sanitarios; la diferencia es que la mención comercial deja de poder utilizarse de manera ambigua.
La expresión “elaboración artesanal” también queda sujeta a criterios verificables. Para utilizarla, debe primar el trabajo humano sobre el mecánico, la producción no puede realizarse en grandes series y parte del formado debe hacerse manualmente.
Además, la elaboración debe estar dirigida por un maestro artesano, una figura equivalente o una persona con experiencia y conocimientos demostrables.
La norma busca impedir que un producto fabricado mediante procesos industriales masivos se presente como artesanal solamente por el diseño del envase, la tipografía o una estrategia publicitaria.
Los jamones y paletas curados deben conservar una identificación individual que incluya, como mínimo, la semana y el año en que ingresaron en salazón. Esa marca debe colocarse antes de comenzar el proceso y acompañar a la pieza durante su elaboración y comercialización.
Cuando el jamón se deshuesa, corta o vende en lonchas y la marca original desaparece, la información debe poder recuperarse mediante el número de lote y los registros de trazabilidad.
La nueva norma también reconoce legalmente la denominación “jamón de pavo” y elimina del listado español la expresión “mortadela bolonia”, debido a la protección europea que posee la Mortadella Bologna elaborada en determinadas regiones de Italia.