Las ciudades de Marrakech y Agadir han comenzado a eliminar el asfalto negro tradicional de sus calles. En su lugar, el gobierno de Marruecos instala pavimentos permeables y porosos diseñados para retener la humedad del suelo y filtrar el agua de lluvia, una maniobra urbanística para combatir las temperaturas extremas.
El asfalto convencional, que durante décadas cubrió las arterias de las principales urbes, está siendo levantado por maquinaria pesada en las zonas más calurosas del país. El objetivo es sustituir esa superficie impermeable, que repele el agua hacia el alcantarillado, por un material capaz de retener el líquido en la tierra. Este cambio transforma la calle en un regulador técnico del ambiente.
Acuíferos urbanos y el uso de aguas residuales
A diferencia de la pavimentación clásica, este nuevo suelo poroso funciona como una esponja. Al permitir que la lluvia se filtre directamente al terreno, se generan pequeños acuíferos bajo las aceras y calzadas. Esta acumulación de agua no solo evita inundaciones repentinas al dosificar la absorción, sino que inicia un proceso de evaporación constante desde el subsuelo hacia la superficie para enfriar las vías.
El impacto directo es la reducción del efecto de isla de calor, el fenómeno donde las estructuras urbanas retienen y desprenden altas temperaturas. El nuevo material frena la radiación que el asfalto solía emitir y disminuye el calor ambiental. En las viviendas y edificios colindantes, la temperatura baja lo suficiente como para reducir la dependencia de los sistemas de aire acondicionado.
¿Cómo se usan las aguas residuales para enfriar las calles?
Una de las claves técnicas de este despliegue es la gestión hídrica, ya que el sistema permite el aprovechamiento de aguas residuales para mantener humedecido el terreno de forma controlada. Esta humedad artificial garantiza que el proceso de enfriamiento natural no se detenga, incluso en periodos de sequía o ante las olas de aire africano que elevan los termómetros por encima de los 40 grados.
La iniciativa surge tras un verano donde las autoridades certificaron 10.000 muertes adicionales en Europa debido al calor extremo en el mes de julio. Países como Francia o Alemania registraron temperaturas insólitas, mientras la península ibérica enfrenta sucesivas olas de calor. El método implementado en Marruecos se proyecta ahora como un modelo que podría llegar al resto del mundo para luchar contra las altas temperaturas.