30 de julio de 2026 - 12:45

Italia se suma a España, Países Bajos, Grecia y otros países al implementar nuevas tasas e impuestos para controlar el exceso de turismo y promover la sostenibilidad en Europa

En 2026, ciudades y gobiernos aplican cargos distintos sobre alojamientos, cruceros, monumentos y visitantes que llegan solamente por el día.

Europa atraviesa en 2026 una expansión de tasas y recargos vinculados con el turismo. Italia incorporó nuevos cobros en ciudades como Roma y actualizó tributos locales, mientras España elevó tarifas en Barcelona y Países Bajos mantiene uno de los porcentajes más altos mediante el impuesto de Ámsterdam.

Las medidas no forman parte de una decisión coordinada de la Unión Europea. Cada destino establece sus propios importes, excepciones y objetivos. Algunos buscan reducir la congestión; otros financian limpieza, transporte, conservación patrimonial, viviendas o políticas frente a los efectos climáticos y la presión estacional.

Italia incorporó nuevos cobros durante 2026

Desde el 2 de febrero, Roma cobra dos euros a turistas y no residentes que quieran acceder al perímetro interior de la Fontana di Trevi. Los residentes metropolitanos, menores de seis años, personas con discapacidad y guías habilitados están exentos. La fuente continúa siendo visible gratuitamente desde la plaza y después del horario de cierre.

Venecia, por su parte, aplicó durante fechas seleccionadas entre el 3 de abril y el 26 de julio una tarifa para visitantes que llegaban por el día. El valor era de cinco euros con reserva anticipada y podía duplicarse para quienes pagaban cerca de la fecha. La prueba de 2026 terminó el 26 de julio y desde el día siguiente dejó de cobrarse.

Milán también aprobó nuevas tarifas de alojamiento para 2026, diferenciadas según la categoría del establecimiento. No se trata, por lo tanto, de una tasa nacional uniforme: cada municipio italiano puede aplicar condiciones diferentes.

Barcelona elevó sus importes desde abril

Desde el 1 de abril de 2026, un huésped alojado en un hotel de cinco estrellas de Barcelona paga un total de 12 euros por persona y noche, sumando el impuesto catalán y el recargo municipal. En hoteles de cuatro estrellas el total es de 8,40 euros y en viviendas turísticas llega a 9,50 euros.

Los cruceros también están alcanzados. La tarifa total puede llegar a 11 euros para pasajeros que permanecen doce horas o menos, según la tabla oficial vigente.

Parte de la recaudación catalana está vinculada con políticas turísticas y, desde abril de 2026, una porción determinada quedó destinada a objetivos establecidos por la nueva normativa, incluida la vivienda.

Ámsterdam mantiene un impuesto porcentual

Ámsterdam aplica una tasa equivalente al 12,5% del precio del alojamiento sin IVA. A diferencia de los importes fijos por noche, el monto aumenta cuanto más cara es la habitación. La ciudad también cobra 15 euros por pasajero en determinadas visitas de cruceros de un día.

Esto significa que dos personas alojadas en establecimientos diferentes pueden pagar cantidades muy distintas, incluso si permanecen la misma cantidad de noches.

Grecia utiliza una tasa de resiliencia climática

Grecia reemplazó el antiguo impuesto hotelero por una tasa de resiliencia frente a la crisis climática, cobrada por habitación o propiedad. El importe depende de la categoría del alojamiento y de la temporada, y los establecimientos deben declararlo ante la autoridad tributaria.

En este caso, el objetivo declarado no es solamente gestionar multitudes, sino recaudar fondos relacionados con la respuesta ante incendios, inundaciones y otros eventos que afectan al país.

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