Insólito: despiden a un trabajador por negarse a descansar durante su jornada laboral
Un operario con dos décadas de antigüedad fue despedido en España por negarse a tomar su descanso de 15 minutos. La justicia falló en su contra con un argumento clave.
Un trabajador de la industria siderúrgica en Logroño, España, fue despedido tras negarse sistemáticamente a cumplir con su descanso obligatorio de 15 minutos. El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja confirmó la validez de la medida, sentando un precedente insólito sobre la obligatoriedad de las pausas para la salud laboral.
Este trabajador, que contaba con una antigüedad de más de 20 años en la empresa, terminó perdiendo su puesto por una razón que parece increíble: quería trabajar de corrido para retirarse antes. El conflicto tiene sus raíces en un acuerdo de 2008, cuando la organización del trabajo cambió y el "tiempo del bocadillo" dejó de computarse como jornada efectiva.
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Un conflicto de horarios que terminó en la justicia
Tras un periodo de reducción de jornada por el cuidado de su hijo, el empleado se reincorporó en septiembre de 2023. Fue allí cuando comunicó su disconformidad con tener que "recuperar" los 15 minutos de la pausa para comer. Su intención era clara: entrar a las 7 y retirarse a las 15, ignorando el cuarto de hora adicional destinado al descanso obligatorio.
A pesar de las advertencias de la firma, el operario comenzó a cumplir su propia voluntad a partir de octubre del año pasado. La empresa le recordó por escrito que, en jornadas continuas de más de seis horas, el descanso es obligatorio por motivos de prevención de riesgos laborales. Tras varios avisos y sanciones que el hombre decidió ignorar, la dirección optó por el despido final.
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El descanso: una obligación para evitar sanciones
El trabajador demandó a la compañía esperando que el despido fuera declarado improcedente. Sin embargo, la justicia fue contundente: el descanso para el bocadillo es imperativo tanto para el empleado como para el empleador. La sentencia aclara que la empresa no puede permitir que se incumpla esta pausa, ya que se enfrentaría a graves sanciones legales.
Este caso resalta un aspecto poco discutido: los derechos laborales también pueden ser obligaciones. Renunciar a una pausa fue interpretado como un incumplimiento de las normas de seguridad que protegen a toda la plantilla. Lo que el operario veía como un ahorro de tiempo, la ley lo entendió como una falta grave a la prevención de riesgos.