Las fuerzas armadas de Estados Unidos lanzaron una nueva serie de ataques aéreos contra objetivos militares iraníes en el Estrecho de Ormuz y la ciudad de Bandar Abbas. La ofensiva busca degradar la capacidad de Teherán para amenazar el tráfico comercial, mientras Donald Trump advierte que el país debe "portarse bien" o enfrentar ataques a su infraestructura.
El Comando Central de Estados Unidos completó dos oleadas de ataques en horario diurno este miércoles. Los proyectiles impactaron en sitios de almacenamiento de misiles de crucero y lanzaderas en la isla de la Gran Tunb. También fueron alcanzados centros de comando, sitios de defensa aérea y facilidades de vigilancia costera en la ciudad portuaria de Bandar Abbas.
Bloqueo naval y bombardeos en la Gran Tunb
Las sirenas de defensa aérea sonaron en la capital, Teherán. En la ciudad de Ahvaz, cerca de la cabecera del Golfo, un hospital tuvo que ser evacuado por la proximidad de los impactos de misiles. El ejército estadounidense confirmó además haber disparado contra un buque que intentaba violar el bloqueo naval reimpuesto a los puertos iraníes el martes por la noche.
Esta medida detiene el tránsito desde y hacia las zonas costeras de Irán, revirtiendo el levantamiento del bloqueo acordado el mes pasado en un memorando de entendimiento. El negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que Teherán no tiene motivos para cumplir con el pacto si no obtiene beneficios de él. Calificó la negociación como parte de una estrategia de resistencia en un conflicto "existencial".
La respuesta de Irán se extendió más allá de sus fronteras. El gobierno de Teherán informó ataques contra objetivos militares estadounidenses en Bahrein y Kuwait. En Jordania, las fuerzas armadas locales interceptaron ocho drones dirigidos a sistemas de comunicación y almacenes de Estados Unidos, sin que se registraran heridos ni daños materiales.
El factor Dena Karari y la resistencia de Teherán
En este escenario de hostilidad, se produjo un movimiento diplomático inesperado. Irán liberó a Dena Karari, una ciudadana estadounidense detenida desde diciembre de 2024. Karari abandonó Irán y se encuentra a salvo, un hecho que Trump agradeció públicamente en sus redes sociales, calificándolo como un "gesto de buena voluntad" por parte de las autoridades de Teherán.
Sin embargo, la distensión por la liberación no frenó la retórica de guerra. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió sobre el posible cierre de otras rutas de exportación de petróleo y gas que sirven a los intereses de los aliados de Washington. El tráfico de petroleros en el estrecho se encuentra virtualmente paralizado, lo que ha provocado un aumento inmediato en los precios internacionales del crudo.
Donald Trump reiteró su amenaza de bombardear plantas de energía y puentes si Irán no regresa a las negociaciones la próxima semana. Ante la prensa, el mandatario evitó fijar un plazo formal, pero insistió en que los líderes iraníes ya conocen su postura y deben comportarse. Las capacidades militares iraníes en el estrecho se consideran degradadas tras noventa minutos de fuego continuo sobre sus posiciones.