El hijo mayor de la princesa Mette-Marit de Noruega, Marius Borg Høiby, fue denunciado por cuatro presuntas violaciones y más de 20 delitos, entre los que están maltrato a personas y la grabación de imágenes sin su consentimiento, según explicó el fiscal de la causa.
"La pena máxima por los delitos mencionados en el acta de acusación es una condena de prisión de hasta diez años", declaró el fiscal Sturla Henriksbø. "Se trata de actos muy graves que pueden dejar secuelas duraderas y destruir vidas".
Marius, de 28 años, nació de una relación anterior al matrimonio de su madre Mette Marit con el príncipe heredero Haakon, el hijo del rey Harald V de Noruega.
"El hecho de que Marius Borg Høiby forme parte de la familia real no debe, por supuesto, implicar que sea tratado con mayor indulgencia o con mayor severidad que si actos similares hubieran sido cometidos por otros", insistió el fiscal, quien detalló que las cuatro violaciones por las que Borg Høiby está acusado tuvieron lugar en 2018, 2023 y 2024, la última de ellas después del inicio de la investigación policial.
A un año del inicio de las denuncias
El 3 y 4 de agosto de 2024 surgieron las primeras denuncias contra Borg, cuando la policía de Oslo recibió una alerta sobre un incidente de violencia en un departamento en el distrito de Frogner.
Høiby, entonces de 27 años, fue detenido en la escuela Jansløkka en Asker y acusado en ese momento de “lesiones corporales” contra una mujer descrita como su novia y de daños materiales a la propiedad.
Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit / Gentileza
Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit / Gentileza
De acuerdo con los informes policiales difundidos por medios noruegos, la víctima recibió atención médica, aunque en ese momento no se detallaron lesiones de gravedad.
En una declaración enviada a la cadena NRK, Høiby reconoció haber ejercido violencia mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol y la cocaína, aunque rechazó cualquier responsabilidad penal por los cargos que se le imputaron posteriormente.
Posteriormente, el 7 de agosto de 2024, la acusación fue ampliada para incluir amenazas, sustentadas en grabaciones telefónicas entre Borg Høiby y la víctima realizadas el mismo día de su detención. Finalmente, el 3 de septiembre de 2024, se dictó una orden de alejamiento contra Høiby, prohibiéndole acercarse a la víctima original.
Algunos días después, Borg fue detenido en una cabaña en Gausdal, por violar la orden de intentar contactar a la mujer desde un celular con el número oculto. Fue liberado al día siguiente tras esa situación, pero la acusación volvió a extenderse por lesiones corporales, violencia y amenazas.
Durante el 2025, la acusación contra el hijo de la princesa se amplió significativamente. En junio ya acumulaba 23 cargos en total, una violación con penetración, dos violaciones sin penetración, cuatro conductas sexuales ofensivas, un caso de maltrato, dos lesiones corporales, un daño material, una amenaza, cinco violaciones de ordenes de alejamiento, un insulto a un policía y cinco infracciones de tránsito.
El caso tuvo un efecto significativo y desfavorable en la percepción pública de la monarquía noruega, debilitando la confianza en la institución, a pesar de que Høiby no ocupa un cargo oficial en la casa real.
La falta de comunicación por parte del palacio, que optó en gran medida por guardar silencio, fue interpretada por algunos críticos como una táctica para contener el escándalo. Sin embargo, esta postura también reavivó cuestionamientos sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el marco de una monarquía constitucional.