28 de julio de 2026 - 14:30

Encontraron un Renault 5 de 1982 con solo 12 kilómetros: estuvo 44 años guardado tras un examen de manejo fallido

Las placas de circulación originales, emitidas hace 44 años, permanecían guardadas en el maletero tal como las dejó el vendedor antes del fallido examen de manejo.

Un Renault 5 TL entregado en 1982 en la región francesa de Borgoña reapareció tras pasar más de cuatro décadas oculto en un granero. Su propietaria original compró el vehículo con la intención de conducir, pero abandonó el proyecto tras reprobar el examen para obtener su licencia, dejando el automóvil inmovilizado con apenas 12 kilómetros.

El odómetro del utilitario francés marca una cifra inusual para su antigüedad. Los 12 kilómetros registrados en el tablero representan únicamente el trayecto realizado desde el concesionario hasta su lugar de resguardo definitivo en la propiedad. El estado de conservación es idéntico al momento de su salida de fábrica, sin señales de desgaste mecánico ni daños por exposición prolongada a la intemperie.

El hallazgo de un equipamiento intacto

Durante el descubrimiento del vehículo en el granero, se observó un detalle que confirma su nula actividad en la vía pública. Las placas de matrícula permanentes, obligatorias para cualquier desplazamiento legal, nunca fueron instaladas en los parachoques del coche. Estas piezas metálicas se encontraron en el compartimento de carga, exactamente donde el vendedor las colocó antes de la entrega hace 44 años.

Bajo el capó delantero se ubica el motor de gasolina de la serie C-Type, con una cilindrada de 1.1 litros. Este bloque de cuatro cilindros genera una potencia de 45 caballos y un par motor de 85 Nm. La fuerza se transmite a las ruedas delanteras mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades, una configuración mecánica que priorizaba la sencillez y el mantenimiento económico.

Especificaciones de un referente económico

Las especificaciones técnicas del modelo TL reflejan las prestaciones de un segmento orientado históricamente a la economía de combustible. Con una velocidad máxima declarada de 137 kilómetros por hora, la unidad requería de un tiempo de 21,4 segundos para alcanzar los 100 kilómetros por hora partiendo desde cero. En su época, este diseño constituyó un punto de referencia para la movilidad cotidiana francesa.

El hallazgo en la región de Borgoña expone componentes que no han sufrido modificaciones ni restauraciones en más de cuatro décadas. Desde el tapizado de los asientos hasta los neumáticos, el conjunto funciona como un testimonio directo de los estándares industriales vigentes en 1982. La unidad conserva la pintura original y todos los emblemas distintivos de la versión de fábrica.

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