Este martes, millones de ciudadanos estadounidenses emitieron sus votos de cara a las elecciones presidenciales que se llevan en el país. Sin embargo, la amplia extensión del país sumado a las estrictas medidas sanitarias han hecho que en esta ocasión se hayan montado centros electorales poco habituales como bares, estadios deportivos, teatros, estaciones de bomberos, capillas o hasta viviendas, entre otros.
Los votantes la han denominado como la elección presidencial más significativa de sus vidas, ya que es una elección ensombrecida por la pandemia de coronavirus, la crisis económica, las tensiones raciales y la impresión de que el futuro de la propia democracia está en juego.
Sin embargo, a raíz del enorme volumen de votos por correo, el resultado pudiera no conocerse por días e incluso semanas, y hasta podría terminar en las cortes.
En los centros de diversas ciudades, como Nueva York, Denver y Minneapolis, trabajadores tapiaron las fachadas de negocios como medida de precaución en caso de que la votación, y la incertidumbre sobre el ganador, provoque disturbios como los que ocurrieron este año en medio de las protestas contra la injusticia racial y la violencia policial.