El gobierno de Ceuta indicó que entre 3.000 y 5.000 migrantes aún permanecen en la ciudad española tras la entrada masiva por el espigón fronterizo con Marruecos el pasado jueves.
Se estima que quedan cientos de menores ocultos en asentamientos ilegales en la ciudad española, sobre todo en los montes.
El gobierno de Ceuta indicó que entre 3.000 y 5.000 migrantes aún permanecen en la ciudad española tras la entrada masiva por el espigón fronterizo con Marruecos el pasado jueves.
Fuentes del Ejecutivo autonómico dijeron a la agencia EFE que el cálculo aproximado indica que todavía permanecen en Ceuta varios miles de personas que no han querido aceptar el retorno a su país de origen, a pesar de que se ha facilitado su traslado en colectivos.
El Gobierno ceutí puso de manifiesto que también calcula que pudieron entrar unas 80.000 personas, teniendo en cuenta el número de personas que retornaron así como los cálculos efectuados por varias fuentes policiales consultadas por el Ejecutivo de Vivas.
Por esta circunstancia, el Gobierno estimó que todavía no se ha podido recuperar la normalidad, ya que hay muchos migrantes por distintas zonas y partes de los montes.
Ceuta, además, tiene acogidos a 862 menores en sus centros y en otros recursos extraordinarios habilitados en la ciudad. Si bien tiene constancia de que muchos otros que entraron el pasado 30 de julio todavía no han pedido ser atendidos o están escondidos.
Muchos menores se pueden estar ocultando en asentamientos ilegales en la ciudad, sobre todo en los montes o todavía no fueron detectados por la Policía Local.
En tanto, se elevó a 88 la cifra de fallecidos por el caos migratorio.
La gran mayoría de los fallecidos murieron ahogados y otros aplastados, según los primeros indicios.
Marruecos había alertado a España días antes de la crisis en la ciudad de Ceuta de que la decisión del Tribunal Supremo español de comienzos de julio debilitaba un elemento crucial de la cooperación migratoria, dijo este lunes una fuente del Ministerio de Exteriores marroquí, que añadió que la gestión migratoria es "una responsabilidad compartida".
"Marruecos asume sus responsabilidades (…). Es un compromiso, no un discurso político o propaganda. (…) Marruecos no actúa bajo presiones, ni chantaje, ni contrapartida (…) Si alguien piensa que Marruecos va a ceder a la presión y el chantaje es que no conoce el Marruecos de Mohamed VI", dijo la fuente citada por EFE en un encuentro este lunes con un grupo de agencias de prensa internacionales.
Explicó que la política migratoria marroquí se sustenta en dos pilares: un componente preventivo, basado en el dispositivo de seguridad, y otro disuasorio, que, a su juicio, quedó debilitado tras la decisión del Tribunal Supremo, ya que, según sostuvo, dificulta las devoluciones.
"Lo que pasó el 8 de julio es que un juez español desactivó el elemento disuasorio. Hubo un cambio de paradigma", afirmó.
Añadió que el impacto de la decisión judicial se vio amplificado por las redes sociales y por las mafias dedicadas al tráfico de personas.
Asimismo, aseguró que Marruecos está "decepcionado" por las reacciones y comentarios, "que dan vergüenza", de algunos políticos españoles, a los que acusó de instrumentalizar la crisis con fines electorales.