23 de abril de 2026 - 10:30

En 1940, cuatro adolescentes hallaron una cueva con 2.000 pinturas en Francia. En 2026, peligra por su fragilidad

Desde 2015, los expertos decidieron detener la extracción de dióxido de carbono en la red inferior para priorizar la estabilidad biológica natural del sitio.

En 1940, un grupo de adolescentes descubrió por accidente una cueva que permaneció sellada durante milenios. Con más de 2.000 imágenes pintadas hace 17.000 años, el sitio se convirtió rápidamente en un imán turístico. Sin embargo, la presencia humana alteró el frágil equilibrio ambiental, forzando su cierre permanente.

El descubrimiento ocurrió el 12 de septiembre de 1940 en una colina boscosa. Aunque la leyenda popular menciona a un perro llamado "Robot", las versiones oficiales se centran en la exploración de cuatro jóvenes que bajaron por un pozo de ocho metros. Las paredes muestran figuras animales de gran escala, algunas de más de dos metros, lo que sugiere una planificación minuciosa en un espacio sin iluminación natural.

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El impacto del aire humano y el cierre del santuario

La cueva abrió sus puertas en 1948 y su fama creció exponencialmente. Para 1960, el recinto recibía a 1.800 personas por día, introduciendo calor, vapor y niveles críticos de dióxido de carbono que alteraron la química del aire. Esta carga biológica provocó la aparición de colonias de algas verdes en las paredes, obligando a prohibir el acceso al público general en 1963.

Actualmente, proteger este patrimonio requiere una gestión similar a la de un ecosistema natural amenazado. Los conservadores analizan la humedad y los microorganismos del mismo modo que se estudia la salud de un arrecife de coral. En 2001, la cueva sufrió un brote grave del hongo Fusarium solani, lo que derivó en el uso de fungicidas y antibióticos potentes que generaron debates sobre la agresividad de estas medidas. Hoy se prioriza la estabilidad a largo plazo mediante el estudio de las comunidades microbianas en lugar de una esterilización rápida.

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Cómo visitar esta cueva desde la comodidad de tu casa

Las réplicas se han convertido en la principal herramienta de divulgación para evitar el contacto físico con el original. El centro Lascaux IV, inaugurado en 2016, ofrece una reproducción casi total del sistema mediante tecnologías digitales y de imagen en su página web. Esta infraestructura permite que el santuario permanezca aislado mientras millones de personas conocen el arte paleolítico.

Incluso el entorno exterior se gestiona para evitar filtraciones dañinas hacia el interior. Se ha prohibido el paso de vehículos por la carretera cercana para proteger la roca sobre el santuario por donde se filtran el agua y los gases. Esta visión integral de conservación busca que las pinturas, que sobrevivieron miles de años selladas, no desaparezcan por el impacto de nuestra civilización.

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