Una investigación reciente publicada en el Journal of Roman Archaeology ha revelado que los escultores de Roma practicaban el reciclaje masivo de retratos imperiales. En lugar de extraer mármol nuevo, los artistas aprovechaban las efigies de gobernantes caídos en desgracia para dar forma a los nuevos líderes, una práctica que en Hispania alcanzó niveles del 19 %.
El estudio, firmado por Francesca Bologna y Raffaella Bucolo, demuestra que el reciclaje no solo era una decisión económica por la escasez de material, sino una potente herramienta ideológica. Al aplicar la damnatio memoriae o condena de la memoria, el Senado ordenaba borrar la imagen de emperadores infames como Nerón, Calígula o Domiciano, cuyas cabezas de mármol servían de base para sus sucesores.
Cuatro niveles de intervención técnica: cómo se retallaban los bustos
Las investigadoras identificaron cuatro grados de intervención en las piezas. El más frecuente fue el nivel 2, donde solo se modificaba la parte frontal del rostro, dejando rastros del emperador anterior en los laterales o el dorso. En casos de urgencia política, como el de Nerva, que gobernó solo 16 meses, el retallado ofrecía la solución más rápida para inundar el Imperio con la imagen del nuevo soberano.
Sin embargo, esta práctica desapareció con los Antoninos debido a un cambio de moda: las barbas y cabellos voluminosos de Adriano hacían imposible reciclar los bustos rasurados de los julio-claudios sin deformar las proporciones.
Por qué Hispania superó incluso a Roma en la tasa de retallado
La geografía de este fenómeno muestra disparidades notables. Mientras que en Asia Menor la tasa de retallado era solo del 4 % debido a la abundancia de mármol y artesanos, en Hispania la cifra se disparó hasta el 19 %, muy por encima del 11 % registrado en la propia Roma.
En la península, este hábito reflejó una lealtad particular de las élites locales: los bustos de Calígula se convirtieron mayoritariamente en imágenes de Augusto, el gran transformador de la región, en lugar de transformarse en retratos de su sucesor inmediato, Claudio. Esta "reconfiguración retrospectiva" permitía a las provincias evocar a antecesores gloriosos para fortalecer su vínculo con el poder central.