Los incendios forestales que afectan a España y Francia continúan fuera de control y ya provocaron la evacuación de más de 175.000 personas, en una de las mayores emergencias ambientales registradas en ambos países. Las zonas más comprometidas son la Comunidad de Madrid y la región francesa de Burdeos.
La situación en España
En España, dos focos iniciados de manera independiente terminaron uniéndose el viernes en el oeste de la Comunidad de Madrid, dando origen a un incendio de grandes dimensiones que estuvo cerca de fusionarse con otro activo en Castilla y León. El fuego ya devastó unas 25.000 hectáreas entre Madrid y la provincia de Ávila y obligó a unas 35.000 personas a abandonar sus hogares, en un episodio que las autoridades calificaron como el peor de la historia de la región.
La magnitud del incendio también se hizo sentir en la capital española, donde el olor a humo alcanzó distintos barrios de Madrid. Aunque hasta el momento no se reportaron víctimas fatales, el gobierno regional informó que más de 2.000 personas reciben asistencia en 14 centros de urgencias habilitados para atender a los evacuados.
“Nunca viví algo parecido”, relató a la AFP Ecologio Cabrera, un jubilado de 86 años que debió abandonar su vivienda en Aldea del Fresno, ubicada a unos 50 kilómetros de Madrid.
Desde una de las zonas afectadas, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que la prioridad es proteger a la población. “La prioridad es salvaguardar vidas”, afirmó, y advirtió que la situación sigue siendo compleja porque, aunque las temperaturas descendieron, todavía existe incertidumbre sobre la evolución de los vientos.
La alcaldesa de Brunete, Mar Nicolás, señaló que, si bien todos los veranos se registran incendios, el actual fue “tremendo”. En tanto, el histórico monasterio de El Escorial permanecía rodeado por una espesa nube de humo.
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En Francia, la situación también alcanzó niveles críticos. El presidente Emmanuel Macron ordenó la intervención del Ejército para reforzar las tareas de combate contra el fuego, ante el riesgo de que las llamas alcancen la ciudad de Burdeos y numerosas bodegas de prestigio internacional.
Solo en la región de Burdeos se registraron al menos 141.000 evacuaciones desde el miércoles. Para albergar a residentes y turistas desplazados, las autoridades convirtieron escuelas y polideportivos en refugios temporales.
“No sé cuánto tiempo va a durar esto. No sé cómo está mi casa, si se ha quemado”, contó a la AFP Maria Lalanne, una mujer de 90 años que fue evacuada durante la noche y que debió abandonar su vivienda sin su audífono ni sus anteojos.
La emergencia también golpeó a los equipos de rescate. Dos bomberos murieron el martes mientras combatían un incendio cerca del aeropuerto de Burdeos y otros 40 integrantes de los casi 1.000 efectivos desplegados en Cap Ferret resultaron heridos durante las tareas para contener las llamas.
El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, aseguró que el país “nunca había vivido incendios de tal magnitud”. Hasta el momento, el fuego destruyó más de 22.000 hectáreas —una superficie equivalente al doble de la ciudad de París— y consumió alrededor de un centenar de edificios.
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Ante el agravamiento de la emergencia, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció el despliegue de 1.000 militares adicionales y el envío de 1,5 millones de mascarillas para proteger a la población del humo. También confirmó la incorporación de un avión militar A400M, equipado con un sistema capaz de lanzar hasta 20 toneladas de producto retardante sobre los focos de incendio.