3 de julio de 2026 - 15:44

El relato del argentino detenido en Libia, en Aconcagua Radio: "Presencié la muerte, el terror fue terrible"

Tras pasar un mes detenidos ilegalmente por intentar llevar ayuda humanitaria a Palestina, Lucas Aguilera relató en primera persona las torturas psicológicas y las extremas condiciones de reclusión que sufrieron en un centro clandestino.

En una impactante entrevista con Aconcagua Radio, el médico veterinario argentino Lucas Aguilera relató los dramáticos detalles de los 30 días que pasó secuestrado en Libia junto a su compatriota Paula Jiménez y otros ocho activistas.

El grupo, conocido como "los 10 del Magreb", integraba un convoy terrestre que buscaba trasladar ayuda humanitaria —incluyendo módulos habitacionales y ambulancias— hacia la frontera con Palestina en Rafá.

El viaje, que había comenzado con un cálido recibimiento de los pueblos árabes, se truncó abruptamente antes de cruzar un punto de control en el este de Libia.

Aguilera describió que, tras tres negociaciones fallidas mediadas por la Luna Creciente Roja, fueron emboscados por un violento operativo de agentes vestidos de civil y sin identificación. "Nos rodearon... violentamente nos bajan, se quedan con la ambulancia, nos meten a una camioneta toda sellada", rememoró.

Tras un primer interrogatorio en la ciudad de Cirte, que requirió una cadena de traductores del árabe al inglés, italiano y castellano, les aseguraron que estaban libres. Sin embargo, fueron engañados y trasladados a Bengasi. "Nos llevaron a un pozo negro, como digo yo, que es un centro clandestino de detención de los servicios de inteligencia libios", denunció el argentino.

Las condiciones extremas y la presencia del terror

Las condiciones en ese centro fueron extremas. Inicialmente, fueron alojados en celdas individuales de dos por dos metros, completamente oscuras y con una letrina. "Ahí presencié la muerte, ahí el terror fue terrible... pasamos tres días que fueron los peores tres días de mi vida", confesó Aguilera. Ante esta situación, iniciaron una huelga de hambre y de agua que provocó el desmayo de una compañera polaca, logrando que los agruparan en celdas de cuatro por cuatro metros.

Durante los 10 primeros días permanecieron totalmente incomunicados, sin acceso a abogados ni a sus familias. Para forzar una prueba de vida, iniciaron una segunda huelga de hambre que llevó a varias activistas al borde del colapso físico. Finalmente, los guardias negociaron permitirles una llamada telefónica a cambio de que volvieran a ingerir alimentos.

La detención en Libia: lo peor fue la tortura psicológica

Aguilera enfatizó que el peor aspecto del secuestro no fue físico, sino mental: "Lo peor de todo no fue el trato físico, sino fue la tortura psicológica que nos hicieron los guardias". Según relató, los custodios los desinformaban constantemente, amenazándolos con que se "pudrirían" en una cárcel común por dos años y recordándoles que allí "no hay derechos humanos". Incluso fueron obligados a estampar su firma y huella dactilar en declaraciones redactadas en árabe cuyo contenido desconocían.

La liberación llegó de forma imprevista el 24 de junio, un día después de que el grupo decidiera iniciar una huelga de hambre por tiempo indeterminado ante el temor de que una jueza extendiera su detención por 30 días más.

A pesar del sufrimiento, Aguilera destacó el profundo lazo de hermandad que se forjó entre los cautivos de diversas nacionalidades y religiones, y concluyó con una reflexión sobre el sentido de su terrible experiencia: "Si ya hay un par de personas en el mundo que se pusieron a ver qué sucede en Palestina... ya eso a nosotros nos da una satisfacción enorme de que valió la pena lo que nos pasó".

Escucha la nota completa acá y podés escuchar la radio en vivo en www.aconcaguaradio.com

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