Los terremotos registrados en Venezuela de magnitud 7.2 y 7.5 del pasado 24 de junio liberaron una energía equivalente de hasta 178 bombas atómicas, difundió el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología.
El doblete sísmico del pasado 24 de junio dejó 3.535 personas fallecidas, según el balance oficial difundido por el gobierno de Delcy Rodríguez.
Los terremotos registrados en Venezuela de magnitud 7.2 y 7.5 del pasado 24 de junio liberaron una energía equivalente de hasta 178 bombas atómicas, difundió el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología.
"Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio en Venezuela, liberaron una cantidad extraordinaria de energía equivalente a la explosión de millones de toneladas de TNT (trinitrotolueno) o a cientos de bombas nucleares", indica el documento firmado por la titular de la cartera, Gabriela Jiménez Ramírez.
En el caso del primer sismo, la energía liberada fue equivalente a unas "63 bombas atómicas como la de Hiroshima (1945), mientras que el segundo, ocurrido menos de un minuto después, alcanzó un equivalente cercano a 178".
Jiménez Ramírez argumentó que la energía que se propaga en forma de ondas sísmicas y produce el movimiento del suelo, "representa solo una parte de la energía total liberada durante el proceso de ruptura de una falla geológica".
"Una proporción de esa fuerza se disipa en forma de calor debido a la intensa fricción entre las rocas, mientras que otra parte se invierte en deformar la corteza terrestre", explicó.
Recordó que los estudios científicos indican "que ningún fenómeno individual permite predecir un terremoto, además de que su intensidad varía considerablemente".
Los dos terremotos registrados con apenas 39 segundos de diferencia en el norte del país caribeño llamaron la atención de la comunidad científica porque constituyeron un inusual "doblete sísmico".
A diferencia de la secuencia habitual, en la que un sismo principal es seguido por réplicas de menor magnitud, este fenómeno ocurre cuando se producen dos terremotos principales de intensidad similar o con epicentros muy próximos, por lo que el segundo no puede ser considerado simplemente una réplica del primero.
La región donde ocurrieron los movimientos se encuentra sobre el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica, una de las zonas de mayor actividad sísmica.
El antecedente de un terremoto de magnitud comparable en esa área se remonta al 29 de octubre de 1900, hace más de un siglo, por lo que los expertos advertían desde hacía tiempo sobre la posibilidad de que se produjera un evento de gran intensidad como el del mes pasado en Venezuela.
El número de víctimas fatales por los terremotos asciende ya a 3.535 personas, según el balance oficial difundido este lunes por el gobierno interino. Más de 16.700 personas resultaron heridas y miles permanecen desaparecidas, además de una destrucción considerable en la infraestructura.