Un grave accidente ferroviario ocurrido la tarde del domingo en la localidad de Adamuz, en la provincia andaluza de Córdoba, dejó hasta el momento 39 personas fallecidas y 152 heridas, de las cuales 73 permanecen hospitalizadas, incluyendo 24 en estado grave, según el último balance oficial difundido por las autoridades españolas.
El siniestro se produjo alrededor de las 19:45, cuando el tren de alta velocidad LD AV Iryo 6189, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, descarriló en los desvíos de entrada a la vía 1 de la estación de Adamuz e invadió la vía contigua. En ese momento circulaba por allí otro convoy, el tren Alvia LD AV 2384, con recorrido Puerta de Atocha–Huelva, que también descarriló, de acuerdo con un informe de la agencia Xinhua, al que accedió Noticias Argentinas.
Como consecuencia del impacto, varios vagones de ambos trenes se salieron de la vía y algunos coches del convoy procedente de Málaga volcaron y cayeron por un talud, según confirmaron fuentes de los servicios de emergencia y testigos presenciales.
Los relatos de los pasajeros dan cuenta de la magnitud del horror vivido. María Vidal, de 32 años, que viajaba en el vagón cuatro del tren Iryo, describió la escena en diálogo telefónico con EL PAÍS:
“Ha sido como un terremoto. Ha vibrado todo. De repente ha pegado un frenazo y se ha ido la luz”, relató. Según contó, el personal de la empresa pidió por altavoces la presencia de médicos en los vagones 6, 7 y 8, que luego se confirmó habían descarrilado. “Nos dijeron que no nos moviéramos. Estuvimos dentro unos 40 minutos. Después salimos y empezaron a llegar ambulancias con heridos y fallecidos. Estoy en shock. He vuelto a nacer”, afirmó. Vidal fue trasladada al Pabellón de Adamuz, donde permanecen varios pasajeros asistidos.
Desde el vagón número 6, M. S. J., de 33 años, también relató momentos de extrema tensión. “Hay muchos heridos, sigo temblando”, dijo. Explicó que los vagones 7 y 8 colapsaron con la cabecera del tren Alvia y que, antes del impacto, comenzaron a sentirse vibraciones intensas. “Muchos golpes, se caían las maletas, hasta que el tren se frenó”, recordó. “Pensábamos que había sido solo un descarrilamiento, pero al salir vimos los vagones retorcidos y dos vagones del otro tren volcados”, agregó.
Otro de los testimonios más duros fue el de Santiago, de 44 años, vecino de Huelva, quien habló de la desesperación que se vivió tras el choque. “Sentimos un frenazo muy fuerte. El tren se movía de lado a lado hasta que paró”, contó. Al descender del convoy, la escena fue devastadora: “Vi una persona muerta e intentamos ir al vagón número uno, pero era un amasijo de hierros. La gente pedía socorro e intentamos ayudarlos, pero era muy difícil”.
Un periodista de la radiotelevisión pública RTVE, que también viajaba en el tren procedente de Málaga, relató en directo lo ocurrido: “Se sintió una especie de terremoto y era que habíamos descarrilado”, señaló, agregando que varios vagones quedaron gravemente dañados.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, calificó el hecho como “muy triste” y remarcó el impacto humano del siniestro. “En estos trenes viajan familias enteras, personas mayores, niños; personas de todas las edades”, afirmó tras desplazarse al lugar del accidente.
Por su parte, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, sostuvo que el episodio resulta “tremendamente extraño”, al haberse producido en un tramo recto, con un tren fabricado en 2022, que había superado su última revisión técnica el 15 de enero, y en una infraestructura recientemente renovada.
Las autoridades subrayaron que aún no existe una causa oficial confirmada y pidieron cautela, al tiempo que avanza una investigación técnica exhaustiva para esclarecer lo ocurrido y determinar responsabilidades.