A diez días del inicio de la escalada militar en Oriente Medio, diversas agencias de las Naciones Unidas advirtieron que el conflicto ya está provocando graves consecuencias humanitarias, ambientales y económicas en toda la región.
Agencias de la ONU alertaron que los ataques contra depósitos petroleros en Irán provocaron la caída de “lluvia negra” y lluvia ácida en Teherán, un fenómeno que podría afectar la salud de la población y generar graves impactos ambientales en la región.
A diez días del inicio de la escalada militar en Oriente Medio, diversas agencias de las Naciones Unidas advirtieron que el conflicto ya está provocando graves consecuencias humanitarias, ambientales y económicas en toda la región.
Durante una conferencia de prensa en Ginebra, representantes de distintos organismos de la ONU señalaron que los ataques a infraestructuras petroleras han generado contaminación tóxica en el aire, desplazamientos masivos de población y alteraciones en el comercio internacional.
Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, expresó su preocupación por los impactos en la salud y el ambiente derivados de los ataques israelíes y estadounidenses contra depósitos petroleros en Irán. Según explicó, estos bombardeos están provocando la propagación de contaminantes tóxicos en la atmósfera.
La portavoz advirtió que esta situación plantea “serias dudas sobre si se cumplieron las obligaciones de proporcionalidad y precaución del derecho internacional humanitario”, y remarcó que los sitios atacados “no parecen ser de uso exclusivamente militar”.
Desde la Organización Mundial de la Salud también manifestaron inquietud por las consecuencias sanitarias. Christian Lindmeier, portavoz del organismo, señaló que la denominada “lluvia negra” y episodios de “lluvia ácida” registrados en Teherán tras los ataques representan un riesgo real para la población.
“Estamos en contacto con los hospitales y las autoridades, y se ha recomendado a la población que permanezca en sus casas, especialmente tras los ataques a los almacenes de petróleo”, indicó Lindmeier.
Además, el funcionario explicó que los ataques reportados contra infraestructuras petroleras en Baréin y Arabia Saudí podrían ampliar la exposición a contaminantes en toda la región.
En paralelo, la crisis humanitaria continúa agravándose. Karolina Lindholm Billing, representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en Líbano, informó que más de 100.000 personas fueron desplazadas en las últimas 24 horas debido a los bombardeos y las órdenes de evacuación.
Con esta nueva ola de desplazamientos, el número total de personas que abandonaron sus hogares por el conflicto ya se acerca a las 700.000.
“Vemos coches alineados en la calle con gente durmiendo en ellos. La mayoría huyó apresuradamente sin apenas nada. Buscan refugio en Beirut, en la región del Monte Líbano, en el norte del país y en partes de la Bekaa”, describió la funcionaria.
El conflicto también amenaza con afectar el comercio global. Jean-Martin Bauer, director del Servicio de Análisis de Alimentos y Nutrición del Programa Mundial de Alimentos, alertó sobre el impacto de la crisis en dos rutas marítimas estratégicas: el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab El-Mandeb, frente al Cuerno de África.
“Dos puntos clave de la cadena de suministro global se ven afectados por restricciones y riesgos, y las navieras están desviando sus servicios”, explicó Bauer.
El funcionario añadió que el aumento del riesgo bélico también encarece el transporte marítimo, ya que las compañías deben contratar seguros especiales contra guerra, lo que implica un costo adicional de entre 2.000 y 4.000 dólares por contenedor en zonas consideradas peligrosas.
Las agencias de la ONU insistieron en que el agravamiento del conflicto podría profundizar los efectos humanitarios, sanitarios y económicos si no se logra una rápida desescalada.