El precio del combustible tendrá un fuerte cambio: por qué el conflicto en Oriente Medio sacudió el mercado
Hungría. El cierre del Estrecho de Ormuz eliminó 20 millones de barriles diarios, provocando un aumento inmediato en el precio del combustible y la devaluación de monedas.
El mercado energético mundial enfrenta uno de los choques de oferta más severos de su historia. Tras el cierre del Estrecho de Ormuz, el precio del petróleo Brent ha subido un 45% en pocos días, forzando aumentos drásticos en el combustible y obligando a los gobiernos a tomar medidas de emergencia.
El paisaje de los precios internacionales ya no es una llanura estable, sino una sucesión de colinas empinadas que parecen no tener cima. En Hungría, por ejemplo, el impacto es inmediato: la nafta aumenta 10 florines y el gasoil otros 20 desde este martes. Esta subida no es un capricho del mercado local, sino el reflejo de una grieta profunda en la geografía del suministro global que encarece la vida diaria.
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El Estrecho de Ormuz: el embudo que asfixia al mundo
El origen de estas "colinas" de precios se encuentra a miles de kilómetros, en un pequeño paso marítimo. Por el Estrecho de Ormuz circula el 20%del petróleo mundial. Al cerrarse esta vía, el sistema sufrió un infarto repentino. El mecanismo es implacable: cuando una quinta parte del crudo desaparece de la noche a la mañana, el precio del barril actúa como un termómetro enloquecido. Las refinerías deben pagar mucho más por la materia prima y los importadores ven cómo sus monedas locales pierden terreno frente al dólar, encareciendo el producto final en cada carga.
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Un choque petrolero histórico que obliga a activar medidas de emergencia
Esta pérdida de 20 millones de barriles diarios supera, por sí sola, el impacto combinado de hitos históricos como la crisis de 1973, la revolución iraní de 1978 y la guerra de Irak en 1990. Es, según los analistas, uno de los choques de suministro más graves de la historia mundial. El precio del Brent ha alcanzado picos que no se veían en cuatro años, impulsado por una "cremallera" logística que se ha cerrado sobre el comercio global.
Ante esta situación crítica, el gobierno de Viktor Orbán ha convocado a reuniones de emergencia para intentar frenar precios que ya se definen como "insoportables". Una de las cartas extremas que barajan las potencias es la liberación coordinada de las reservas estratégicas de petróleo, un movimiento que solo se ha realizado cinco veces en la historia moderna para intentar aplanar las colinas del mercado. Mientras el flujo por el estrecho siga interrumpido, la estabilidad del transporte mundial seguirá siendo una incógnita.