Dos senderistas en las montañas Krkonoše, en la República Checa, dieron con un descubrimiento de una fortuna oculta dentro de una simple lata de aluminio que sobresalía de un muro de piedra. El hallazgo incluye casi 600 monedas de oro y una caja de hierro con joyas, con un valor estimado superior a los 330.000 dólares.
Lo que parecía basura metálica resultó ser el descubrimiento arqueológico y económico de sus vidas. Los caminantes divisaron primero un pequeño contenedor de aluminio y, al abrirlo, hallaron 598 monedas de oro envueltas en tela oscura. A pocos metros, desenterraron una segunda caja de hierro que guardaba 16 pitilleras, 10 pulseras, un bolso de malla de plata, un peine y una cadena con una llave.
Un botín que recorre la historia de Europa
Los especialistas del Museo de Bohemia Oriental confirmaron que las piezas datan de entre 1808 y 1915. Lo más llamativo para los numismáticos es la enorme diversidad de su origen: hay monedas de Francia, Austria-Hungría, Rusia, Italia, Rumania, Bélgica y hasta de Turquía. Este crisol de nacionalidades sugiere que la colección no fue un ahorro repentino, sino un capital acumulado durante décadas por una familia o un comerciante con nexos internacionales.
La principal hipótesis de los historiadores vincula el entierro con periodos de extrema inestabilidad en la región central de Europa. Miroslav Novak, experto del museo, señala que el tesoro pudo ser ocultado al inicio de la Segunda Guerra Mundial, durante las deportaciones de poblaciones checas y judías, o ante las reformas monetarias que amenazaban el valor del papel moneda. En momentos de crisis, el metal precioso era la única garantía de supervivencia.
Cuál fue la recompensa que recibieron los senderistas por entregar este tesoro perdido
A diferencia de otros hallazgos que terminan en disputas legales, estos senderistas entregaron el botín completo a las autoridades para su evaluación científica. Como reconocimiento a su honestidad y al valor histórico del hallazgo, recibirán una recompensa equivalente al 10% del valor total estimado. Mientras tanto, las piezas se preparan para ser exhibidas al público, revelando una cápsula del tiempo que permaneció ignorada en el bosque por más de un siglo.