A unos 9 metros de profundidad en el mar de Sicilia, buzos recuperaron un fragmento de mármol con la figura de un caballo rampante. La pieza tiene unos 2.500 años y podría estar vinculada al colosal Templo de Zeus Olímpico de Agrigento. El hallazgo genera entusiasmo porque podría aportar una pista rara sobre la decoración de uno de los templos más monumentales del mundo griego antiguo.
Pero hay un dato clave: la atribución al templo todavía es una hipótesis que necesita confirmación técnica.
Dónde apareció la pieza
El fragmento fue recuperado frente a San Leone, cerca de la desembocadura del río Akragas, a unos 300 metros de la costa de Agrigento.
Según reportes de medios italianos y arqueológicos, el bloque ya estaba catalogado de forma general como artefacto subacuático, pero su valor real se entendió mejor después de estudios de fotogrametría.
A unos 9 metros de profundidad en el mar de Sicilia, buzos recuperaron un caballo de mármol de 2.500 años atribuido al colosal Templo de Zeus (2)
La pieza encontrada en el mar de Sicilia
Esa técnica permitió ver, bajo las incrustaciones marinas, la figura de un caballo tallado en la piedra.
Qué características tiene el caballo de mármol
El bloque mide cerca de 2 metros de largo, 1,6 metro de alto y unos 35 centímetros de espesor. Su tamaño ya lo convierte en una pieza excepcional.
El mármol sería proconésico, originario de la isla de Proconeso, en el Mar de Mármara, actual Turquía.
Ese dato es importante porque muestra la escala de las redes comerciales del Mediterráneo antiguo. Transportar un bloque pesado desde tan lejos exigía dinero, barcos y organización.
Por qué lo vinculan con el Templo de Zeus
El Templo de Zeus Olímpico de Agrigento fue uno de los mayores templos dóricos de la Antigüedad. También fue famoso por sus gigantes de piedra, conocidos como atlantes o telamones.
A unos 9 metros de profundidad en el mar de Sicilia, buzos recuperaron un caballo de mármol de 2.500 años atribuido al colosal Templo de Zeus (1)
La hipótesis es que el caballo pudo haber formado parte de un friso o decoración frontal del templo. Si se confirma, ayudaría a reconstruir mejor cómo se veía aquel edificio monumental.
El templo nunca llegó a completarse y hoy está en ruinas dentro del Valle de los Templos, un sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
La cautela de los especialistas
Los propios investigadores remarcan que todavía falta limpiar, restaurar y analizar la pieza. Las incrustaciones acumuladas durante siglos impiden confirmar todos los detalles.
Una posibilidad es que el bloque haya terminado en el mar por un naufragio, quizá vinculado a un saque o traslado de materiales.