El proyecto del Gran Muro Verde para frenar la desertificación en África cambió su estrategia tras años de fracasos con plantaciones tradicionales. En lugar de trasladar brotes frágiles de viveros, las comunidades locales adoptaron la regeneración natural guiada para permitir que las raíces vivas enterradas bajo la tierra seca vuelvan a brotar con fuerza.
La iniciativa de la Unión Africana comenzó en 2007 con la idea de crear una barrera arbolada de 8.000 kilómetros desde Senegal hasta Yibuti. Sin embargo, la mayoría de los árboles plantados no sobrevivieron a las primeras sequías debido a la falta de agua y de cuidados posteriores en una de las regiones más áridas del planeta.
El hallazgo subterráneo en Níger que cambió la historia del desierto
El punto de inflexión ocurrió cuando el agrónomo australiano Tony Rinaudo observó en la región de Maradi, en Níger, que las pequeñas plantas silvestres eran en realidad brotes de antiguos árboles cuyos tocones permanecían vivos bajo la tierra. "Estaba tan desanimado que estaba listo para rendirme e irme a casa, y entonces me di cuenta de que la solución estaba literalmente bajo nuestros pies", recordó Rinaudo.
A partir de ese hallazgo nació la Regeneración Natural Gestionada por Agricultores (FMNR). El sistema consiste en seleccionar los brotes más fuertes de un tocón existente, podar los secundarios y proteger la planta del ganado. Al aprovechar sistemas radiculares de décadas de antigüedad, los árboles crecen sin necesidad de riego ni viveros.
Reformas legales y el impacto directo en la economía campesina
Para consolidar este modelo, fue necesario modificar antiguas normativas heredadas de la administración colonial francesa que otorgaban al Estado la propiedad de los árboles en tierras privadas. Al convertirse en dueños de la vegetación, los agricultores obtuvieron sombra, alimento para animales, leña y una notable mejora en la fertilidad de sus suelos.
Investigaciones posteriores revelaron que los pequeños productores lograron restaurar aproximadamente cinco millones de hectáreas y recuperar unos 200 millones de árboles en el sur de Níger. Este incremento de vegetación duplicó los rendimientos de los cultivos en varias zonas y redujo el tiempo diario de recolección de leña para las mujeres de dos horas y media a solo treinta minutos.
El éxito de este sistema transformó la concepción del Gran Muro Verde, que pasó de buscar una línea continua de árboles a promover un mosaico de paisajes regenerados. En 2020, Níger reconoció formalmente la regeneración natural como su método nacional de restauración de tierras, mientras que Rinaudo recibió el premio Right Livelihood por su aporte ambiental.