10 de septiembre de 2026 - 13:50

A los 13 años, un joven nada 4 kilómetros durante cuatro horas para pedir ayuda: salva a su madre y sus dos hermanos perdidos en el mar

Austin Appelbee estaba con su familia cerca de Quindalup, en Australia Occidental, cuando el viento los arrastró mar adentro.

Austin Appelbee tenía 13 años cuando una salida en kayak y paddleboard con su familia terminó convirtiéndose en una carrera contra el tiempo. El adolescente estaba con su madre, Joanne, su hermano Beau, de 12 años, y su hermana Grace, de 8, frente a la costa de Australia Occidental cuando el viento y el mar comenzaron a empujarlos cada vez más lejos.

La familia había salido antes del mediodía cerca de Quindalup, unos 250 kilómetros al sur de Perth.

Cuando quedó claro que no podían regresar con facilidad, Joanne tomó una decisión extrema: enviar a Austin solo hacia la costa para pedir ayuda. Ella se quedó con los dos chicos más pequeños mientras seguían derivando mar adentro.

Primero intentó volver en kayak, pero terminó nadando sin chaleco

Austin comenzó el regreso en un kayak inflable y llevaba puesto un chaleco salvavidas. Sin embargo, la embarcación empezó a llenarse de agua por las condiciones del mar. El adolescente decidió abandonarla y continuar nadando.

Después también se quitó el chaleco porque sentía que dificultaba sus movimientos.

A partir de ahí avanzó durante alrededor de cuatro horas en agua fría y agitada. La distancia hasta tierra fue de unos cuatro kilómetros.

Austin contó después que intentó mantener pensamientos positivos y concentrarse únicamente en seguir avanzando. Cuando finalmente tocó el fondo de la playa, se desplomó por el esfuerzo.

La alarma llegó a las 18 y comenzó la búsqueda

Austin consiguió pedir ayuda cerca de las 18. Para entonces, su madre y sus hermanos llevaban horas a la deriva. La policía y los servicios de emergencia desplegaron una búsqueda por aire y por mar.

El tiempo era determinante porque la temperatura descendía y el oleaje empeoraba a medida que caía el sol.

Un helicóptero localizó a Joanne, Beau y Grace alrededor de las 20.30. La corriente los había llevado aproximadamente 14 kilómetros mar adentro y habían pasado cerca de diez horas en el agua.

Los tres estaban temblando por el frío y Beau había perdido sensibilidad en las piernas, según relató su madre.

La madre contó por qué decidió enviar a su hijo mayor

Joanne reconoció que pedirle a Austin que intentara llegar solo a la costa fue una de las decisiones más difíciles que había tomado.

No podía abandonar a los otros dos chicos y necesitaba que alguien lograra activar un rescate. Al principio confió en que su hijo alcanzaría tierra, pero la preocupación aumentó cuando empezó a oscurecer y la ayuda todavía no aparecía.

Mientras esperaban, los tres intentaron mantenerse animados, cantando y hablando entre ellos. La situación se volvió más crítica con la llegada de olas más grandes. La familia no sabía si Austin había conseguido completar el trayecto, por lo que tampoco tenía certeza de que un operativo estuviera en camino.

La policía atribuyó directamente el rescate a su determinación

Después de que todos estuvieron a salvo, el inspector de policía James Bradley destacó el papel del adolescente. La fuerza sostuvo que su determinación y coraje terminaron salvando la vida de su madre y sus hermanos.

La valoración no se basó únicamente en la distancia recorrida, sino en haber logrado llegar a tierra después de perder el kayak y continuar durante horas.

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