El reciclaje en El Cairo incorporó un intercambio fácil de entender: una persona introduce envases vacíos en unas máquinas y acumula puntos que puede transformar en crédito en el celular. El sistema acepta botellas plásticas y latas, pero su llegada a las calles también generó un conflicto con quienes llevan décadas recolectando residuos en la ciudad.
La prueba que desató la discusión comenzó con dos máquinas instaladas en Dokki, un distrito de Giza situado al oeste del centro de El Cairo. Equipos similares ya funcionaban en universidades, clubes y complejos privados, pero esta vez aparecieron en una zona donde operan los recolectores tradicionales.
Cómo una botella termina convertida en crédito para el celular
El funcionamiento comienza introduciendo una botella plástica o una lata vacía en la abertura correspondiente.
La máquina reconoce el envase y suma puntos. Actualmente, una botella pequeña entrega un punto, mientras que una botella grande de un litro o una lata suman dos. Después, el usuario ingresa su número telefónico.
Cuando acumula 100 puntos puede cambiarlos por 10 libras egipcias, ya sea como saldo telefónico o mediante una billetera móvil. El sistema conserva los puntos entre usos, por lo que no hace falta introducir decenas de envases de una sola vez.
La empresa detrás de las máquinas instaladas en Dokki es ZeroPrime Technologies, fundada por el emprendedor Eslam El-Refaey. Su objetivo es ambicioso: pretende desplegar 20.000 equipos en Egipto para 2030.
La idea del reciclaje con recompensa tampoco apareció este mes. En junio de 2026, autoridades egipcias ya habían presentado tres máquinas de recuperación de envases en la Nueva Capital Administrativa como parte de una estrategia para impulsar la economía circular.
Por qué dos máquinas terminaron provocando una protesta
El problema no estuvo en entregar puntos.
Los zabaleen, la histórica comunidad de recolectores de basura de El Cairo, consideraron que el nuevo sistema podía quitarles una de las partes más valiosas de los residuos que recogen diariamente.
Su importancia es enorme. Investigaciones citadas por Reuters estiman que pueden recolectar aproximadamente la mitad de los residuos de la ciudad y reciclar alrededor del 80% de lo que reciben.
La protesta llegó a los medios y obligó a replantear el proyecto. Tras la controversia, autoridades de Giza acordaron trabajar para integrar a los zabaleen: una de las soluciones planteadas es que ellos mismos retiren el material acumulado dentro de las máquinas.
Así, una propuesta de reciclaje que parecía tan sencilla como introducir una botella en unas máquinas para recibir crédito en el celular terminó abriendo una discusión mucho mayor en El Cairo: cómo incorporar tecnología sin desplazar a quienes ya sostienen buena parte del sistema de recuperación de residuos.