El proyecto pertenece a PakVille, una empresa canadiense fundada por la ingeniera civil Parinaz Pakniat, y fue documentado en 2026. La casa tiene aproximadamente 100 metros cuadrados, techos de 3,66 metros y fue construida mediante el sistema PakVert, cuyo componente central utiliza PET procedente de unas 200.000 botellas descartadas.
La precisión es importante: no significa que una vivienda completamente terminada, equipada y lista para mudarse se haya construido desde cero en 72 horas. Lo que PakVille y la publicación especializada Built Offsite documentan es que los paneles que forman la envolvente del edificio fueron instalados en tres días.
Cómo una botella termina convertida en una pared
El sistema PakVert parte de polietileno tereftalato reciclado, conocido como PET, el mismo polímero utilizado masivamente en botellas de bebidas.
Ese material se transforma en un núcleo de espuma de PET reciclado, que posteriormente queda ubicado entre dos capas exteriores reforzadas con fibra de vidrio. Según la empresa, un panel estándar utiliza el equivalente a unas 3.000 botellas recicladas.
La diferencia respecto de una pared convencional está en que el panel busca concentrar varias funciones dentro de una misma pieza. PakVille sostiene que puede reemplazar elementos que normalmente se instalan por separado, como estructura de madera, aislación, barrera de vapor, placas interiores y revestimiento exterior.
Esto permite fabricar buena parte del sistema fuera de la obra y trasladarlo posteriormente al terreno para ensamblarlo.
Por qué pudieron montarla en solo tres días
Los paneles se producen previamente con dimensiones específicas y un sistema modular, de modo que en el lugar de construcción no es necesario levantar cada pared capa por capa.
También pueden llevar incorporados conductos para electricidad, mientras que las piezas se diseñan para encajar y ser fijadas entre sí durante el montaje. La empresa afirma que este método reduce la cantidad de tareas que normalmente deben coordinarse dentro de una obra tradicional.
En el caso de Amherst, esa estrategia permitió instalar en tres jornadas el sistema de paneles correspondiente a la casa de dos dormitorios.
La compañía ofrece actualmente desde viviendas pequeñas hasta modelos de dos y tres habitaciones, además de paneles destinados a edificios comerciales y proyectos residenciales de varias plantas.
No todo el edificio está hecho literalmente de botellas
Decir que la vivienda está “hecha con 200.000 botellas” describe el origen del PET utilizado en los paneles, pero no significa que las botellas se apilen o se utilicen enteras.
Tampoco todos los materiales de una casa desaparecen. Ventanas, instalaciones, terminaciones, fundaciones y diferentes componentes del edificio requieren otros productos y etapas de obra.
PakVille asegura además que sus paneles alcanzan un nivel de aislación R-30, son resistentes a la humedad y cumplen requisitos canadienses de comportamiento frente al fuego. Estas especificaciones corresponden a información técnica proporcionada por la propia compañía y recogida por Built Offsite.
El proyecto resulta interesante justamente por una combinación poco habitual: utiliza residuos de un producto de consumo masivo como materia prima industrial y, al mismo tiempo, busca reducir los tiempos de montaje en obra.
Las 200.000 botellas que podrían haber terminado como residuo no permanecen reconocibles dentro de las paredes. Se convierten en un material completamente diferente y terminan formando la estructura envolvente de una vivienda real capaz de soportar las condiciones climáticas de Quebec.