Jimena Monteverde encontró en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, un refugio muy diferente a los estudios de televisión. Allí tiene junto con su marido, Mariano, “El Tordillo”, una casona colonial construida en 1854 que compraron en 2023 y comenzaron a restaurar tratando de conservar buena parte de su identidad original.
La propiedad volvió a mostrarse durante 2026 y permite ver cuánto avanzó aquel proyecto. Lo que inicialmente tenía paredes afectadas por humedad, muebles deteriorados y numerosos sectores por recuperar se transformó en una casa de campo habitable que conserva pisos antiguos, techos altos y materiales de época, pero incorpora comodidades actuales.
Una casa de 1854 que decidieron no “dejar caer”
Cuando Jimena mostró por primera vez el proyecto, resumió la decisión con una frase: “No podemos dejarla caer”.
La casona llevaba casi 170 años en pie cuando la pareja la adquirió. La restauración quedó a cargo de la diseñadora de interiores Irene Pérez Ambrosius e incluyó reparación de paredes, pintura, renovación de muebles, recuperación de sectores originales y mejoras estructurales.
Una de las decisiones más visibles fue conservar los pisos originales, incluidos sectores de ladrillo.
También permanecieron elementos de madera y hierro, muros gruesos y las proporciones amplias típicas de una vivienda rural del siglo XIX.
En lugar de convertir la casa antigua en un interior completamente moderno, el proyecto buscó que lo nuevo apareciera integrado a aquello que todavía podía recuperarse.
La cocina fue renovada sin borrar el estilo de la casona
En la casa de una cocinera, uno de los ambientes que inevitablemente adquiere protagonismo es la cocina.
El sector fue renovado para hacerlo más funcional para el uso cotidiano, pero mantiene muebles y detalles capaces de dialogar con la antigüedad de la vivienda.
Entre sus elementos más llamativos aparece un gran horno a leña, combinado con amplias superficies de trabajo y equipamiento moderno.
La lógica se repite en el comedor y el living: muebles nuevos conviven con piezas antiguas recuperadas, hierro, madera y tonos cálidos.
Los dormitorios incorporan camas y muebles de hierro forjado, mientras que los baños utilizan detalles como griferías de aspecto clásico.
Las galerías, características de este tipo de casonas, funcionan además como transición entre los ambientes interiores y el campo.
El enorme jardín conserva árboles antiguos, una pieza de mayólica y una pileta
El exterior es otro de los grandes protagonistas de El Tordillo. La propiedad se encuentra rodeada por amplios jardines y árboles añejos, que generan grandes sectores de sombra y refuerzan el aislamiento respecto del movimiento urbano.
Dentro de ese parque se conservó incluso una antigua pieza de mayólica que ya estaba en el lugar cuando comenzó la restauración.
La familia agregó además una pileta de grandes dimensiones con solárium, creando un sector más pensado para los fines de semana y las estadías durante los meses de calor.
Jimena y Mariano utilizan actualmente la casona principalmente como casa de campo y refugio familiar, no como una residencia urbana de todos los días.
El proyecto que empezó en 2023 fue avanzando por etapas y durante 2026 ya se mostraron distintos ambientes completamente recuperados.