Netflix suma una película cargada de drama. La historia comienza con una escena extrema y, desde allí, retrocede en el tiempo para revelar las decisiones, pérdidas y heridas que llevaron a su protagonista hasta ese momento.
La película surcoreana dirigida por Lee Chang-dong llega a la plataforma con una historia marcada por el dolor, la violencia y los traumas del pasado.
Netflix suma una película cargada de drama. La historia comienza con una escena extrema y, desde allí, retrocede en el tiempo para revelar las decisiones, pérdidas y heridas que llevaron a su protagonista hasta ese momento.
Peppermint Candy, la aclamada película del director surcoreano Lee Chang-dong, una obra que combina drama personal, conflictos sociales y algunos de los episodios más traumáticos de la historia reciente de Corea del Sur.
La historia tiene como protagonista a Young-ho, un hombre que aparece inesperadamente en una reunión de antiguos amigos. Su comportamiento desconcierta a quienes lo rodean y rápidamente queda en evidencia que atraviesa una profunda crisis.
Poco después se dirige hacia unas vías ferroviarias y se coloca frente a un tren que avanza hacia él. Ese impactante episodio funciona como punto de partida para una película que busca responder una pregunta central: qué ocurrió en su vida para llevarlo hasta ese límite.
A partir de allí, el relato comienza a retroceder durante más de dos décadas. Cada etapa permite conocer una versión diferente del personaje y descubrir acontecimientos que fueron modificando su personalidad y su manera de relacionarse con los demás.
La película no se limita a reconstruir la tragedia individual de Young-ho. Lee Chang-dong utiliza su recorrido para mostrar también los profundos cambios políticos y sociales que atravesó Corea del Sur durante las décadas de 1980 y 1990.
Los conflictos militares, la violencia política y la inestabilidad del país aparecen conectados con la transformación del protagonista.
El elenco está encabezado por Sul Kyung-gu, quien interpreta a Kim Young-ho, acompañado por Moon So-ri como Yoon Soon-im y Kim Yeo-jin como Hong-ja. La película significó además uno de los trabajos que consolidaron a Sul Kyung-gu como una de las figuras destacadas del cine surcoreano.