31 de marzo de 2026 - 22:35

Descubren un cargamento romano con aceite de oliva en el fondo de un lago suizo

Arqueólogos subacuáticos recuperaron cientos de piezas de más de 2000 años de antigüedad en el fondo del lago Neuchâtel.

Un equipo multidisciplinario de arqueología subacuática ha logrado un descubrimiento sin precedentes en las profundidades del lago Neuchâtel, en Suiza, al localizar los restos de un naufragio romano que data de entre los años 20 y 50 d.C, en los que se destacan ánforas de aceite de oliva.

El hallazgo, coordinado por la Oficina de Arqueología Cantonal de Neuchâtel (OARC) y la Fundación Octopus, fue posible gracias a una fotografía aérea tomada a finales de 2024 durante un monitoreo de rutina del patrimonio sumergido.

Aunque el paso del tiempo desintegró la estructura de madera de la embarcación, el cargamento que transportaba se mantuvo prácticamente intacto y en un estado de conservación excepcional.

Los buzos rescataron cientos de recipientes cerámicos, como platos, fuentes y copas de talleres regionales, pero la pieza central del hallazgo son las numerosas ánforas de aceite de oliva procedentes de la Península Ibérica.

Descubren un cargamento romano

Este cargamento demuestra la enorme conectividad del Imperio Romano, capaz de llevar productos del Mediterráneo hasta el corazón del continente europeo mediante complejas rutas terrestres y lacustres.

Entre los objetos más sorprendentes recuperados se encuentran componentes de arnés y ruedas de madera en perfecto estado, consideradas los únicos ejemplares de su tipo hallados en Suiza.

Además, el descubrimiento de varios gladios (espadas cortas romanas) sugiere que esta expedición comercial no viajaba sola, sino que contaba con una escolta armada para proteger la valiosa mercancía de posibles ataques en las rutas estratégicas de la región.

La fragilidad de las piezas ha obligado a los especialistas a iniciar un proceso inmediato de restauración y estabilización para evitar la erosión. Según informaron las autoridades, una vez que concluyan los análisis técnicos y de conservación, el tesoro arqueológico será trasladado al museo Laténium de Neuchâtel para su exhibición permanente, ofreciendo una ventana inédita a la vida económica y logística del primer siglo de nuestra era.

LAS MAS LEIDAS