23 de mayo de 2026 - 10:30

Turismo olivícola: por qué crece de la mano del vino y de la arauca como variedad insignia

El turismo olivícola gana peso dentro de la oferta enoturística relacionado con la vida saludable. Hasta el 13 de junio habrá actividades específicas.

Mendoza cuenta con diversas fortalezas relacionadas con su aceite de oliva y la principal tiene que ver con su variedad insignia que posee su Indicación Geográfica (IG) por sus características y aportes para la salud. Además, la calidad de los aceites y la calidez de muchos de los emprendimientos aceiteros han favorecido las visitas turísticas. Tanto es así que desde hace unos años, el Ente Mendoza Turismo (Emetur) creó el programa Mendoza Oliva Bien, un producto oleoturístico vinculado al cultivo del olivo.

El turismo olivícola suele estar asociado al vitivinícola debido a que muchos visitantes buscan complementar ambas experiencias. Sin embargo, de a poco, las experiencias aceiteras ganan nombre y vuelo propio por lo que tanto desde las áreas turísticas como desde las elaboradoras incentivan las visitas. En especial, en contextos en que el turismo de Mendoza ha caído y busca reconfigurarse en torno a una mayor gama de productos, precios contenidos y promociones activas.

En este marco, el Emetur lanzó el Mes del Olivo, con una agenda de actividades que se desarrollará hasta el 13 de junio. El objetivo es poner en valor la identidad olivícola mendocina, a través de experiencias culturales, recreativas, gastronómicas y educativas. Con importante variedad de propuestas –la mayoría gratuitas- se buscan promover encuentros vinculados al aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Con vuelo propio

Gabriel Guardia, quien lidera Corazón de Lunlunta –el proyecto que lleva adelante con Alejandro Vigil y José Saldaña- señaló que Mendoza cuenta con un importante turismo olivícola. “Gran parte de este movimiento está relacionado con la escalada en calidad que le hemos dado a toda la impronta del aceite de oliva”, detalló Guardia. Su emprendimiento apuesta fuerte a la excelencia y el valor agregado para la provincia y el producto.

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Guardia destacó que tanto ellos como otros establecimientos olivícolas ven reflejada esta apuesta en sus propuestas turísticas que se ha nutrido por dos partes. De un lado, el creciente interés generado por los consumidores que desean aprender y observar más de los procesos del aceite. Del otro, el impulso de los emprendimientos que aprovechan el turismo para sumar adeptos y generar otra unidad de negocios.

“La gente viene a ver cómo se hace, a entender los secretos de la aceituna, del cultivo, del olivo, de la olivicultura, del productor, de los detalles de la producción”, contó Guardia. A la propuesta que ellos llevan adelante en Lunlunta, se suman otras como Laur, Zuccardi con Zuelo y Tapiz, por mencionar algunas de las más conocidas y solicitadas. En San Rafael la oferta se amplía y va en alza no solo como un simple complemento de la vitivinicultura.

Desde la agencia de turismo Vive Los Andes explicaron que el turismo olivícola es un aporte importante ya que es un atractivo diferente y complementario de las bodegas. En línea con la mirada de Guardia, desde la agencia expresaron que se trata de una “súper industria que, además, está asociada con la alimentación sana y equilibrada”. Con la tendencia de la vida saludable –una de las patas que atentan contra el vino y el consumo de alcohol- la olivicultura gana adeptos y fanatismos. “Un 60% de los extranjeros que visitan bodegas, suman la olivícola”, detallaron desde Vive Los Andes.

En el mismo sentido, Marcelo Rosental, gerente de la Cámara de Hotelería de Mendoza, expresó que la mayoría de los huéspedes que van a conocer las bondades del vino también solicitan conocer una olivícola. De hecho, muchos tour ya los tienen incluidos mientras que hay visitantes que lo solicitan de manera expresa. “La olivicultura está dentro de la experiencia del enoturismo y la gastronomía y cada vez pisa más fuerte”, observó Rosental.

Gabriel Guardia sumó que ambas actividades se encuentran muy relacionadas con nuestras raíces gastronómicas y que caminaron siempre a la par. “Tradicionalmente, la vid y el olivo acompañaron el crecimiento económico y cultural de Mendoza”, expresó Guardia. Desde su punto de vista, los hacedores locales han logrado posicionar al aceite de oliva en un lugar de privilegio. “Lo importante es que desde hace algunos años el sector crece en personalidad propia”, expresó Guardia.

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Pese a esto, el referente expresó que los desafíos hacia adelante se relacionan con el crecimiento del turismo gastronómico y sus experiencias. Así, los aceites premium pueden transformarse en un atractivo diferencial para visitantes interesados en recorridos por olivares, degustaciones y productos regionales de alto valor agregado. Este diferencial de calidad, identidad y “salubridad” de la mano de la aceituna arauco y aceites altos en polifenoles podría ser una manera de atraer nuevas inversiones y competir desde allí con el volumen y los precios bajos del subsidiado aceite español.

Propuestas diversas y para todos los gustos

El recorrido por los olivares, conocer las distintas variedades y aprender acerca del proceso elaborador en primera persona son clásicos del turismo olivícola. Sin embargo, las aceiteras no solo se han profesionalizado en este punto sino que también han encontrado variedad en los productos que ofrecen. En muchos casos el aceto balsámico original es un producto que se suma y que gana adeptos por ser natural y sin aditivos o conservantes.

“Como otras olivícolas de Mendoza, trabajamos a puertas abiertas para mostrar que detrás del aceite de oliva hay algo más que un condimento para ensalada”, comentó Guardia. Se trata de despertar el interés del turista que –al vivir la experiencia- se interesa, recomienda y forma un círculo virtuoso. Por caso, en Corazón de Lunlunta cuentan con tres opciones con propuestas de degustaciones diferentes que van desde la más simple hasta una más completa con vino y una tercera que incluye degustación de chocolates semiamargos altos en polifenoles.

En el caso de Zuelo de Zuccardi también cuentan con diversas ideas para acercarse a la olivicultura. A la degustación tradicional con pan se suman paseos en bici por los olivares, cursos de degustación de aceites y experiencias directas para quienes deseen ser “olivaleros por un día”. Del mismo modo, al recorrido por la finca de olivares centenarios, olivícola y acetaia Laur ha sumado diversas propuestas gastronómicas que cuentan con precios y focos diferenciados para tentar a una gama mayor.

Con respecto al Mes del Olivo que promocionan el Emetur habrá almazaras abiertas y restaurantes adheridos que ofrecerán propuestas especiales donde el AOVE mendocino será protagonista. Las actividades culminarán el 13 de junio con el Festival del Envero 2026, que se realizará en la Casa de la Cultura “Juanita Vera” de Lavalle, con una jornada que integrará gastronomía, música y experiencias vinculadas a la cultura olivícola mendocina. La información de todas las actividades, se pueden consultar en el siguiente link: https://prensa.mendoza.gob.ar/arranco-el-mes-del-olivo-con-propuestas-culturales-gastronomicas-y-turisticas-en-toda-la-provincia/

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