Perforan 500 metros bajo el hielo de la Antártida y hallan restos de un océano de hace 23 millones de años
Un equipo internacional extrajo sedimentos con restos de conchas y organismos marinos que confirman que el hielo colapsó en periodos de calentamiento global históricos.
Científicos dan con un hallazgo al perfordar el hielo de la Antártida.
Científicos en uno de los puntos más remotos de la Antártida occidental han culminado una perforación histórica de 523 metros bajo el hielo. La misión logró recuperar un núcleo de sedimento de 228 metros que funciona como un archivo geológico de 23 millones de años, revelando secretos sobre el pasado climático del planeta.
El campamento, instalado en Crary Ice Rise, se ubicó a unos 700 kilómetros de la estación más cercana. Durante dos meses, un equipo de 29 especialistas trabajó en turnos continuos para atravesar más de medio kilómetro de hielo utilizando un sistema de agua caliente. Una vez alcanzada la base, descendieron tuberías hasta llegar a los sedimentos acumulados durante eones bajo la capa helada.
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Un archivo de 23 millones de años extraído del fango antártico
Lo que los investigadores encontraron dentro de ese cilindro de sedimento fue sorprendente. Al analizar las capas de lodo y arena, aparecieron fragmentos de conchas y restos de organismos marinos que requieren luz para sobrevivir. Estos hallazgos contradicen la imagen de una Antártida permanentemente congelada y sugieren que, en el pasado, la región experimentó condiciones de océano abierto.
Este fenómeno ocurre porque la Antártida occidental posee una configuración geográfica particular: gran parte de su base se encuentra por debajo del nivel del mar. Esta característica la hace extremadamente vulnerable a la intrusión de aguas oceánicas más cálidas. Cuando el océano aumenta su temperatura, el agua penetra bajo la masa de hielo, erosionándola desde abajo y provocando retrocesos masivos que no dependen solo de la temperatura del aire, sino del calor almacenado en las corrientes marinas.
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El proyecto, denominado SWAIS2C, busca evaluar precisamente qué tan sensible es esta masa de hielo a un aumento de 2 °C en la temperatura global. Al estudiar capas de sedimentos que corresponden a épocas donde el planeta superó ese umbral, los científicos pueden observar directamente si el hielo se mantuvo firme o si colapsó de manera parcial.
El riesgo de un aumento de cinco metros en el nivel del mar
Los datos satelitales actuales ya muestran que la pérdida de masa se está acelerando en esta región. El riesgo es concreto: si toda la capa de hielo de la Antártidaoccidental llegara a fundirse, el nivel medio global del mar podría aumentar entre cuatro y cinco metros. Este núcleo sedimentario es el primer registro directo tomado desde el margen interno de la capa de hielo, lo que otorga una precisión inédita a las proyecciones climáticas.
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Ahora comienza la etapa más compleja en laboratorios internacionales. El equipo debe datar con exactitud cada estrato para reconstruir las condiciones atmosféricas de hace millones de años. Analizar cómo respondió el continente en el pasado permitirá saber si el sistema ya ha mostrado vulnerabilidad bajo niveles térmicos similares a los que el planeta podría alcanzar en este mismo siglo.