Construyó un avión a los 14 años, se convirtió en física y hoy busca probar que el universo es un holograma
Sabrina Pasterski, la física que deslumbró a Stephen Hawking, propone que el cosmos es un holograma proyectado en el cielo. Entendé cómo su visión revoluciona la ciencia hoy.
Los trabajos de Sabrina fueron citados por Stephen Hawking, ganando reputación dentro de la comunidad científica.
A los 14 años construyó un avión con sus propias manos. Hoy, con 31, Sabrina Pasterski lidera la misión científica más ambiciosa de la década: unificar las leyes de la física a través de la holografía celestial. Tras graduarse con promedio perfecto en el MIT y rechazar ofertas millonarias de investigación, su trabajo busca demostrar por qué el universo que habitamos es en realidad un reflejo bidimensional.
De fabricar aviones a los 14 años a desafiar las leyes de Einstein
La trayectoria de Sabrina Pasterski rompe con cualquier molde tradicional de una carrera académica. A los 9 años comenzó a tomar lecciones de vuelo y a los 14 ya había construido y volado su propio avión monomotor, un hito que captó la atención de figuras como Jeff Bezos. Esta fascinación temprana por la ingeniería aeronáutica la llevó a graduarse como la primera mujer con el promedio más alto en la historia de la carrera de Física en el MIT.
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A pesar de haber sido apodada por la prensa como la “próxima Einstein”, Pasterski mantiene una postura crítica frente al revuelo mediático, calificándolo a menudo como una distracción de su verdadero objetivo científico.
Su prestigio no se basa solo en su historia personal, sino en el impacto de sus descubrimientos: Stephen Hawking citó tres de sus artículos de investigación en sus propios trabajos sobre los límites de los agujeros negros y el espacio-tiempo.
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El universo como un holograma: qué significa para nuestra realidad
La investigación actual de Pasterski en el Perimeter Institute se centra en la holografía celestial, una teoría que podría cambiar radicalmente nuestra comprensión de la realidad. La idea fundamental es que toda la complejidad del universo tridimensional, incluyendo la gravedad, puede describirse mediante una teoría más simple en solo dos dimensiones.
Este modelo se proyecta sobre el cielo nocturno, funcionando de manera similar a como un mundo tridimensional de un videojuego se representa en una pantalla plana de computadora.
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Esta propuesta busca resolver el gran obstáculo de la física moderna: la imposibilidad de unir la mecánica cuántica con la relatividad general de Einstein. Al tratar al universo como un holograma, Pasterski y su equipo intentan simplificar los cálculos de la gravedad para entender los orígenes del cosmos y lo que ocurre realmente en el centro de un agujero negro.
Cómo la memoria de espín permitirá medir lo invisible hoy
Uno de los aportes más concretos de Pasterski para el futuro de la ciencia es el descubrimiento del “efecto de memoria de espín”. Mientras que las ondas gravitacionales convencionales desplazan objetos momentáneamente, Sabrina descubrió que el flujo de momento angular deja un retraso de tiempo relativo permanente entre haces de luz que orbitan en direcciones opuestas.
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Este hallazgo tiene una consecuencia práctica directa: abre la puerta para que futuros detectores espaciales, como eLISA, puedan verificar efectos gravitacionales permanentes que antes eran invisibles para la ciencia.
Esto significa que estamos más cerca de tener herramientas tecnológicas capaces de medir el tejido mismo del espacio, validando teorías que hasta hace pocos años parecían ciencia ficción.
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A diferencia de muchos académicos, Pasterski rechazó una oferta de 1.1 millones de dólares de la Universidad de Brown para continuar sus investigaciones en el Perimeter Institute, priorizando la libertad intelectual para seguir resolviendo las preguntas más difíciles del universo. Su trabajo actual no solo define el futuro de la física teórica, sino que marca el camino de cómo la curiosidad humana puede decodificar los secretos del cielo nocturno.