Dos narcos a bordo de un velero cargado de cocaína fueron interceptados a 50 millas náuticas de las Islas Canarias, a unos 90 kilómetros de Tenerife. Al verse descubiertos por las patrulleras Sacre y Petrel I, del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), los tripulantes incendiaron su propia embarcación para evitar el decomiso de la droga.
La operación fue llevada adelante por la Policía Nacional, la Guardia Civil y el SVA, en el marco de un plan de intensificación del control marítimo.
El fuego se desató en el velero Lona en plena maniobra de evasión. Uno de los dos tripulantes, de nacionalidad francesa y holandesa, sufrió graves quemaduras y tuvo que ser rescatado por un helicóptero de Salvamento Marítimo. Ambos fueron detenidos y trasladados a Santa Cruz de Tenerife, junto a lo incautado.
Intento fallido de ocultar pruebas
A pesar del incendio y del fuerte oleaje, los agentes del patrullero Sacre lograron sofocar las llamas, abordar el barco y recuperar 25 kilos de cocaína antes de que se hundiera. Buena parte del cargamento, sin embargo, fue destruido por el fuego.
Según las autoridades, los narcos pretendían traspasar la droga a una lancha semirrígida para introducirla por mar a las costas españolas.
La interceptación fue posible gracias a información suministrada por la DEA (Estados Unidos) y la NCA (Reino Unido), canalizada a través del Centro de Análisis contra el Narcotráfico Marítimo en el Atlántico (MAOC) y coordinada por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).
Este operativo forma parte de una estrategia más amplia para frenar el tráfico de drogas por el Atlántico hacia Europa.
El abordaje del Lona fue calificado como de “alto riesgo” por el Ministerio del Interior, tanto por las condiciones del mar como por el incendio provocado a bordo.