La capital de Groenlandia vivió horas de angustia este fin de semana tras un apagón total que cortó la electricidad, el agua y la calefacción. En medio de un clima extremo y crecientes tensiones políticas, este incidente pone a prueba la resistencia de una ciudad que hoy se prepara para lo peor.
Nuuk, el centro político y económico que alberga a un tercio de la población de la isla, quedó sumergida en la penumbra absoluta el sábado alrededor de las 22:30 horas. Cerca de 20.000 habitantes enfrentaron el corte simultáneo de servicios esenciales en una de las regiones más hostiles del planeta.
— YOLANDA RODRÍGUEZ VILLORIA (@VilloriaYolanda) January 1, 2025
El desconcierto fue total cuando viviendas, comercios y edificios públicos quedaron a oscuras de manera repentina, provocando una oleada de reportes en redes sociales. Ante el silencio oficial inicial, la tensión creció mientras las temperaturas del Ártico acechaban fuera de los hogares sin sistemas de calefacción activos.
Groenlandia y la misión de restablecer servicios en el límite del frío
La empresa estatal Nukissiorfiit, cuyo nombre significa "donde se crean las energías", atribuyó el colapso a un fallo en la transmisión eléctrica provocado por vientos extremos. La dependencia de una planta hidroeléctrica, como la de Buksefjord que abastece a Nuuk, hizo que el restablecimiento fuera un proceso lento y complejo bajo condiciones meteorológicas adversas.
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Corte de electricidad en la capital de Groenlandia, Nuuk, durante la noche del 24 al 25 de enero de 2026. (Dinamarca, Groenlandia)
EFE/EPA/MADS CLAUS RASMUSSEN
Durante la madrugada, los equipos técnicos trabajaron sin pausa activando plantas de respaldo y generadores de emergencia para devolver gradualmente la energía a los barrios. Recién a las 04:35 de este domingo, las autoridades confirmaron la normalización total del suministro de electricidad, agua y calefacción.
A pesar de que el 70% de la energía en Groenlandia proviene de fuentes renovables, el sistema es vulnerable: no existe una red nacional y cada ciudad funciona como una isla energética aislada. Esta falta de interconexión significa que cualquier accidente técnico puede silenciar por completo a una comunidad entera en cuestión de segundos.
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Tensión geopolítica y manuales de crisis
Lo cierto es que para la empresa eléctrica fue un accidente, para muchos ciudadanos fue una señal de alerta geopolítica. El apagón ocurrió apenas días después de que el gobierno groenlandés distribuyera un folleto con consejos de emergencia para que la población aprenda a sobrevivir ante situaciones de crisis prolongadas o fallas en servicios básicos.
Este clima de preparación no es casual; responde a las reiteradas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien manifestó su interés en tomar el control de Groenlandia, sugiriendo incluso el uso de la fuerza. Aunque los funcionarios insisten en que no hay pruebas que vinculen el apagón con estas amenazas, la coincidencia alimentó rumores de sabotaje en diversos sectores.
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Corte de electricidad en la capital de Groenlandia, Nuuk, durante la noche del 24 al 25 de enero de 2026. (Dinamarca, Groenlandia)
EFE/EPA/MADS CLAUS RASMUSSEN
La consecuencia práctica para el habitante de Nuuk hoy es la toma de conciencia sobre su propia fragilidad. En un territorio donde el clima extremo puede anular los servicios esenciales rápidamente, la policía refuerza el pedido de mantener la calma y consumir solo información oficial para evitar el pánico colectivo. Por el momento, Nukissiorfiit mantiene una vigilancia preventiva ante la posibilidad de nuevas afectaciones por el clima.