16 de marzo de 2026 - 11:08

Así funciona el tren que atraviesa un edificio en China: atracción turística y milagro de la ingeniería

Con millones de habitantes y un terreno imposible, los ingenieros idearon una solución que hoy es estudiada por urbanistas de todo el mundo.

En Chongqing, una megaciudad china de 30 millones de habitantes, la falta de espacio obligó a los ingenieros a diseñar una solución audaz. El tren de la Línea 2 atraviesa literalmente un edificio residencial de 19 pisos, deteniéndose en la estación Liziba, ubicada entre la sexta y octava planta de la estructura.

Chongqing se asienta sobre un relieve montañoso que impide la construcción tradicional de líneas de metro subterráneas o extensas redes superficiales. Con millones de personas conviviendo en un espacio limitado, los arquitectos debieron aprovechar el concepto de espacio vertical. La estación Liziba no fue una improvisación, sino una respuesta planificada desde el origen para conectar la ciudad sin destruir el tejido residencial existente.

Embed - LA ESTACIÓN DE TREN MÁS ALUCINANTE DE CHONGQING

Una estación integrada para evitar demoliciones masivas

Cuando se proyectó la Línea 2, los ingenieros decidieron no demoler el barrio residencial y permitieron que la infraestructura fluyera a través de él. Se expropiaron únicamente los apartamentos situados entre los pisos sexto y noveno para dar lugar a la plataforma y los rieles. El resto de la torre continúa habitada por unos 1.500 inquilinos que utilizan diariamente este servicio integrado.

La razón técnica detrás de esta hazaña es el uso de un monorraíl de tipo "straddle" o de viga. A diferencia de los trenes de acero sobre rieles metálicos, estos convoyes emplean neumáticos de caucho y bogies especiales. Esta tecnología permite al tren superar pendientes pronunciadas de hasta el 10% y tomar curvas con un radio de giro de apenas 30 metros. El contacto del caucho sobre el hormigón reduce drásticamente las vibraciones, permitiendo que la estación sea parte de la estructura sin comprometer su estabilidad.

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Silencio y tecnología de aislamiento acústico

Una de las mayores preocupaciones del diseño urbano es la contaminación sonora generada por el transporte pesado. Sin embargo, los residentes de Liziba aseguran que el paso del monorraíl es casi imperceptible en su vida cotidiana. El ruido registrado alcanza un promedio de 60 decibelios, una intensidad sonora equivalente a la de un electrodoméstico doméstico como una licuadora o un lavavajillas.

Este bajo impacto acústico se logra mediante sistemas de aislamiento instalados en la estructura de la estación, que funciona de manera independiente pero sincronizada con el edificio. La edificación fue reforzada con materiales de alta resistencia y diseñada para absorber oscilaciones, cumpliendo además con rigurosas normas de seguridad sísmica y vibración ambiental.

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El impacto en la vida diaria y el valor inmobiliario

La cercanía extrema al transporte público transformó la valoración de las propiedades en la zona. Desde la inauguración de la estación, el precio de los departamentos aumentó diez veces su valor original. La comodidad de contar con un acceso directo a una línea que transporta a 120 millones de personas al año superó cualquier resistencia inicial de los propietarios.

En la actualidad, Liziba es un ícono turístico mundial que desafía los límites de la ingeniería convencional. En 2018, las autoridades locales inauguraron una plataforma de observación específica para los visitantes que llegan a fotografiar el momento en que el convoy desaparece dentro del bloque de cemento. El sitio funciona hoy como un símbolo de la convivencia armónica entre la infraestructura pública y el espacio privado.

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