14 de junio de 2026 - 14:10

Es oficial: una nueva restricción obligará a los alumnos a guardar sus teléfonos bajo llave durante las clases

La medida alcanza a casi dos millones de estudiantes y prohíbe el uso de dispositivos incluso durante el almuerzo, los recreos y los cambios de materia

Illinois se suma a la tendencia de regular la tecnología en el ámbito educativo con una ley que impactará en casi dos millones de alumnos. A partir del próximo ciclo lectivo, los estudiantes de niveles obligatorios deberán mantener sus teléfonos móviles apagados y guardados desde que suena el primer timbre hasta el final de las clases.

La iniciativa, que recibió un amplio respaldo bipartidista, surge tras la creciente preocupación de docentes y familias por el impacto negativo de las redes sociales en el entorno de aprendizaje. Con esta normativa, el estado busca recuperar el espacio del aula como un lugar de concentración absoluta, libre de las interrupciones constantes que generan las notificaciones digitales.

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Alcance y excepciones de la nueva normativa

Una de las características más estrictas de esta ley, denominada Senate Bill 2427, es que no se limita únicamente al tiempo de instrucción frente al pizarrón. La prohibición de uso se extiende a los períodos de almuerzo, los recreos y los minutos de transición entre una clase y otra. Aunque los estudiantes pueden llevar sus teléfonos al edificio, la regla es clara: deben estar fuera de la vista y sin actividad hasta que termine el día escolar.

Para garantizar el cumplimiento, la norma establece que los 1,8 millones de estudiantes de niveles K-12 deberán guardar sus dispositivos bajo llave o en áreas designadas. No obstante, los estudiantes de secundaria contarán con cierta flexibilidad durante los almuerzos y períodos de paso, adaptándose a la dinámica propia de los alumnos de mayor edad.

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La ley contempla situaciones específicas para no comprometer la seguridad ni la salud de los menores. Existen excepciones para el uso de teléfonos en casos de necesidades médicas documentadas, como el control de enfermedades crónicas, y para emergencias comprobables. Asimismo, los dispositivos entregados por la propia institución con fines exclusivamente pedagógicos quedan fuera de esta restricción, al igual que los usos estipulados en planes de educación especial.

El impacto del tiempo frente a las pantallas en el aprendizaje

La razón fundamental detrás de esta decisión legislativa radica en la necesidad de mitigar el daño que el tiempo de pantalla sin supervisión causa en el desarrollo cognitivo y social. El mecanismo de la distracción constante, alimentado por algoritmos de redes sociales, genera una fragmentación de la atención que impide a los alumnos profundizar en los contenidos curriculares y participar activamente en la vida escolar.

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El gobernador Pritzker señaló que la medida busca devolver a los niños el foco necesario para una mejor educación. Al eliminar el estímulo persistente del smartphone, se intenta fomentar una reconexión entre pares y con el cuerpo docente, reduciendo los conflictos derivados del ciberacoso o la presión social digital que suelen trasladarse al aula.

Este movimiento en Illinois no es un caso aislado, sino que refleja una urgencia compartida por diversos estados. Pensilvania recientemente introdujo una restricción similar, obligando a mantener los equipos apagados desde el inicio hasta el cierre de la jornada. La tendencia indica que las autoridades educativas están priorizando la salud mental y el rendimiento académico por encima de la conveniencia de la conectividad total en las escuelas.

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