La localidad siciliana de Niscemi, un pueblo de unos 25.000 habitantes en la región de Sicilia, se enfrenta a una catástrofe geológica sin precedentes tras el paso del ciclón Harry en Italia que provocó un gigantesco deslizamiento de tierra con un frente de al menos cuatro kilómetros.
Esta situación ha dejado a decenas de viviendas suspendidas peligrosamente sobre el vacío, obligando a la evacuación urgente de más de 1.500 residentes.
Las imágenes que llegan desde el lugar son impactantes: edificios enteros se encuentran al borde de precipicios tras ceder grandes secciones de la ladera, e incluso un vehículo quedó suspendido en el aire dentro de una estructura colapsada.
El jefe nacional de Protección Civil, Fabio Ciciliano, fue tajante tras inspeccionar la zona: “El deslizamiento está absolutamente todavía activo”. Ciciliano advirtió que las casas afectadas no podrán volver a ser ocupadas y que los residentes deberán ser reubicados de forma permanente.
El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, informó que el terreno se desplazó otros diez metros durante la mañana del martes y que el abismo continúa ensanchándose.
Ante la magnitud del desastre, el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni declaró el estado de emergencia para Sicilia, Calabria y Cerdeña. Aunque la administración destinó inicialmente 100 millones de euros para las necesidades básicas, las autoridades locales estiman que los daños totales en la región superan los 1.500 millones de euros.
Un pueblo de Sicilia quedó al borde del precipicio
Más de 1.500 personas fueron evacuadas tras el colapso
En Niscemi, unas 300 familias han tenido que refugiarse en un centro deportivo y viviendas alternativas. Además, las clases fueron canceladas y las principales vías de acceso, incluida la carretera que conecta con Gela, permanecen cerradas por seguridad.
Indignación entre los habitantes
A la tragedia se suma la frustración de los vecinos, quienes denuncian que este fenómeno era previsible. Francesco Zarba, un residente local, relató que ya hubo un primer deslizamiento hace 30 años y que, a pesar de las inspecciones de aquel entonces, ninguna autoridad tomó medidas preventivas.
"Hoy, después de 30 años, aparece este deslizamiento y, antes de esto, nadie había hecho nada al respecto", expresó con amargura.
La situación técnica es sumamente compleja, ya que Niscemi se asienta sobre una meseta que está colapsando gradualmente debido al agua acumulada en el subsuelo, un riesgo que se ve amplificado por la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos en Italia. Por ahora, la ciudad permanece en vilo, monitoreando un terreno que amenaza con seguir cediendo ante la persistencia de las lluvias.