Un café por cerca de 30 céntimos de euro y un almuerzo desde 3 o 4 euros parecen precios difíciles de encontrar en los destinos más visitados del Mediterráneo. Sin embargo, esas fueron algunas de las cifras registradas por un viajero en Argelia, país del norte de África que combina costa, ciudades históricas y paisajes desérticos.
Los valores fueron compartidos por el bloguero bosnio Robert Dacešin después de recorrer el país. Según su experiencia, también era posible realizar viajes largos en taxi por aproximadamente 2 o 3 euros y visitar numerosos atractivos de manera gratuita. Se trata de precios orientativos observados durante un viaje, no de tarifas oficiales ni garantizadas para todos los restaurantes y ciudades.
El destino continúa fuera del turismo masivo que reciben otros países del Mediterráneo. En 2026, The Washington Post incluyó a Argelia entre los lugares recomendados para viajar sin multitudes, destacando su arquitectura, sus ruinas romanas y la escasa presencia de visitantes extranjeros.
Argel, una capital blanca frente al Mediterráneo
La puerta de entrada más habitual es Argel, la capital. Su centro combina edificios de influencia francesa, mezquitas, mercados, avenidas amplias y barrios que descienden hacia el mar.
Uno de sus sectores más importantes es la Casbah de Argel, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Se trata de una antigua ciudad islámica levantada en un enclave costero, donde todavía se conservan restos de la ciudadela, mezquitas, palacios de estilo otomano y viviendas tradicionales.
La ciudad permite alternar caminatas históricas con paseos frente al Mediterráneo. Entre sus sitios conocidos se encuentran la Grande Poste, el Monumento de los Mártires, la basílica de Nuestra Señora de África y las calles estrechas de la Casbah.
La experiencia puede resultar muy diferente a la de ciudades preparadas para recibir turismo masivo. Hay menos cartelería internacional, menos excursiones estandarizadas y una vida cotidiana menos adaptada exclusivamente al visitante.
Orán y las ruinas romanas que amplían el recorrido
Hacia el oeste aparece Orán, una ciudad portuaria donde se cruzan influencias árabes, españolas y francesas. Uno de sus puntos más reconocibles es el fuerte de Santa Cruz, ubicado sobre una elevación con vistas panorámicas de la ciudad y el Mediterráneo.
El país también conserva importantes yacimientos arqueológicos. Tipasa reúne ruinas fenicias, romanas, paleocristianas y bizantinas junto al mar, mientras que Timgad permite recorrer los restos de una ciudad romana construida cerca de las montañas Aurès.
Más hacia el interior, el paisaje cambia por completo. El valle de M’Zab presenta asentamientos fortificados adaptados al clima del Sahara, mientras que las regiones desérticas ofrecen dunas, formaciones rocosas y antiguas rutas caravaneras. Argelia posee varios sitios reconocidos por la UNESCO, no solamente atractivos de playa.