Mosto: con identidad propia

El autor pone en valor el negocio diversificador que el jugo de uva concentrado le ha aportado a la cadena vitivinícola, logrando mantener el precio de la uva en mercados donde el consumo de vino cae sostenidamente.

El mosto o jugo concentrado de uva ha sido, sin lugar a dudas, la actividad y el negocio de diversificación que ha tonificado los precios de toda la cadena vitivinícola del país, desde las grandes crisis y desde que los stocks de vinos estaban por las nubes y los precios por el piso.

¿Se imaginan ustedes cuánto costaría hoy un litro de vino sin que existiera la producción de mosto?

Bueno, en los últimos 20 años, esta producción ha sacado del mercado el 30% de los kilos de uva que produce San Juan y Mendoza. Así nos olvidamos de los bloqueos, saldo de vinos y otras intervenciones que el Estado hacía sin lograr los resultados esperados, es decir, que el precio de la uva fuera el adecuado. Logrando un negocio que cada año se consolida internacionalmente.

En el mundo, como en Argentina en particular, el consumo de vinos cayó. Entonces, ¿qué hacía el productor de uvas si los otros eslabones de la cadena no lograban colocar sus uvas transformadas en vino?

Hago estas preguntas porque en las últimas semanas, desde distintos sectores, hay una avalancha de opiniones que tergiversan la realidad sobre el negocio del mosto. Es decir que a lo coyuntural, como es lo que está pasando en el mercado, se lo trata como estructural, y no es así. El mercado existe y lo tenemos que cuidar.

No es responsabilidad solamente de los exportadores de mosto cuidar los mercados, como tampoco es sólo responsabilidad de las bodegas cuidar los mercados de vinos.

En esto juegan papeles preponderantes todos los eslabones de la cadena, desde el productor pasando por las fábricas, bodegas y los gobiernos provinciales y el gobierno nacional.

El año pasado, el precio del mosto sulfitado llegó a niveles de $ 2,50/litro, récord histórico. ¿Saben ustedes a cuántos productores y pequeños productores les llegó ese monto? A muy pocos, porque los productores venden sus uvas o sus mostos en los primeros meses luego de la cosecha; por lo tanto, los beneficios lamentablemente, y con mucha pena les informo, no llegaron donde tenían que llegar.

El otro número que hay que tener en cuenta es el aporte que la cadena de elaboración y exportación de mosto realizan al PEVI: de los $ 41.554.000 que la industria vitivinícola nacional toda recauda para este fin, el 31% lo aporta el mosto; es decir, más de $ 13.000.000. Hoy a nivel internacional se presentan distintas dificultades coyunturales y que tenemos que afrontar y atender entre todos los involucrados. Claros ejemplos son:

- Los tratados de libre comercio que países como Chile firman con los mercados más importantes, como lo son Estados Unidos y Japón, que no sólo afecta al mercado del mosto sino también al vino. ¿Qué hacer al respecto? ¿Las plantas de mosto pueden hacer algo? ¿Las bodegas pueden hacer algo?

- La inflación.

- El atraso cambiario.

- La falta de financiamiento o el financiamiento caro para muchas empresas.

Pero estas son dificultades coyunturales, nosotros tenemos que poner manos a la obra y persuadir a los dirigentes gubernamentales, para que juntos logremos los recursos necesarios para que las exportaciones no se vean afectadas, y mucho menos los precios de las uvas.

Algo se ha comenzado a hacer. Es incipiente, pero desde este sector confiamos en que juntos lograremos financiamiento para que el precio de los mostos no se modifique demasiado este año, y lo más importante, que el stock sea en febrero próximo lo más bajo posible. Esto es necesario para que en vista a la próxima cosecha 2014 podamos tener un mejor precio para la uva.

LAS MAS LEIDAS