Más mosca del Mediterráneo en el Norte y en el Este

Son las zonas más afectadas de la provincia. Aseguran que factores climáticos y la menor aplicación de agroquímicos contribuyeron en el incremento registrado.

La menor aplicación de agroquímicos por parte de los productores, sumado a condiciones climáticas propicias para su desarrollo incrementaron, en la última temporada, la presencia de mosca del Mediterráneo en algunos sectores del Norte y el Este de la provincia.

Desde el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) recuerdan que esos dos oasis son considerados "Áreas de Escasa Prevalencia" de la plaga, lo que de por sí implica que tienen presencia de mosca. Sin embargo, Andrea Bartolucci, coordinadora del Programa de Control y Erradicación de Mosca del Mediterráneo del organismo provincial, destacó que en esta última temporada la presencia ha sido "mayor de la que quisiéramos, aunque dentro de los niveles que nos permiten mantener ese status sanitario".

Para Bartolucci la situación se debió, entre otras razones, "a las temperaturas, la humedad, los inviernos cada vez más débiles y quizás problemas de manejo que no han permitido que las variedades tardías llegaran con una sanidad adecuada", esto último vinculado con la falta de aplicaciones de agroquímicos en el momento oportuno.

El presidente del organismo, Leandro Montané, reconoce que "este fue un año complejo, por la combinación de condiciones climáticas adversas y una situación económica delicada para el sector, lo cual ha hecho que, por la baja rentabilidad, los productores hayan minimizado las curas". Ello, sumado a que "el verano se extendió y favoreció un incremento de la plaga, con la aparición de focos en zonas periurbanas y en algunas zonas rurales, sobre todo en producciones que tienen variedades tardías".

No obstante, durante esta última campaña se mandó fruta, tanto para industria como para consumo, desde las áreas de escasa prevalencia a las áreas libres. Bartolucci revela que "el 70% de las propiedades que se registraron, pudieron pasar con su producción". Una parte del 30% restante, no pudo pasar por provenir de propiedades donde se había detectado presencia de mosca y otra parte, que en este caso fueron pimientos cultivados bajo cubierta, no pudo salir del establecimiento productor con destino al Valle de Uco y el Sur, porque los invernáculos no reunían las condiciones técnicas exigidas por Senasa.

Los puntos críticos

Bartolucci recuerda que la mosca se hace fuerte en los núcleos urbanos y suburbanos de Mendoza, donde pasa el invierno en los cítricos que están en los patios de las casas. "Si el invierno no es muy riguroso -explica- va a sobrevivir una proporción importante de la población, como ocurrió en la temporada anterior, a partir de la cual se volverán a regenerar los focos, que serán los que se sostengan en el área urbana y, en algunos casos, si la temporada es propicia, van a tener presencia en cultivos".

Según la profesional, "esto fue lo que ocurrió este año, sobre todo en montes de variedades tardías, cultivados en los oasis Norte y Este". Admite que eso dificultó el traslado de producción de esas zonas hacia el Valle de Uco y el Sur provincial, que son "Áreas Libres". Pudieron hacerlo -previo registro en el Sistema de Mitigación de Riesgo- los productores en cuyas propiedades no se registraron capturas de moscas adultas antes de iniciar la cosecha. De hecho, el 70% de quienes se habían propuesto trasponer esa barrera sanitaria, lograron el objetivo.

También los productores

El titular del Iscamen revela que "estamos tratando de darle un giro a la concepción que hay sobre las responsabilidades que hay en el marco del plan de Control y Erradicación de Lucha contra la Mosca del Mediterráneo".

Montané reconoce que "en general, se piensa que sólo el Estado es quien debe llevar adelante la lucha contra la mosca, cuando en realidad debe ser una tarea conjunta". Porque "además de la implementación de la Técnica del Insecto Estéril y el trabajo de las brigadas, sobre todo en zonas urbanas y periurbanas, es muy importante que los productores tengan un plan de tratamientos, incluso para las otras plagas; que hagan los tratamientos cuando corresponde", de manera que "cuando se les dé aviso sobre la presencia de mosca en su zona, hagan las aplicaciones correspondientes". Precisamente desde el Iscamen buscan profundizar acciones que ayuden a involucrar más a los productores en la lucha contra la plaga.

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