La voz que homenajeamos nació en Tucumán un 9 de julio, en el sitio donde se juró la Independencia. Nadie imaginaba que esa beba traía el don de la música y que cada año en las escuelas de la República habrían actos en su memoria. Uno de cada mil nace con una voz capaz de encender el espíritu de una multitud con notas musicales y hacerla bailar al ritmo de su canto con melodías populares. Ésa fue la legendaria Mercedes Sosa.
En 1935 fallecía Carlos Gardel. A cambio, llegaba Mercedes con una voz encantadora que se escuchó en todo Europa y América. De niña su canto fue dulce como la caña de azúcar y sus rasgos faciales eran indígenas, herencia de su sangre diaguita. Su padre fue un obrero azucarero y su madre lavandera. Ella, Mercedes, conquistó la fama, remando desde abajo, con su voz apasionada.
Estudió en la Escuela de Comercio Nº 1 de Tucumán y se graduó en 1953, durante el gobierno de Perón. Sus compañeros afirman: "Tenía una voz hermosa y muy rara, demasiado limpia y grave para una adolescente. Sembró en el curso un sentido de amistad y compañerismo tan grande que una vez le jugó a favor, cuando un profesor la hizo parar y la arrinconó con la despreciable pregunta ?
¿Qué hace la hija de un indio en la Escuela Superior de Comercio?' Mercedes, acostumbrada a estos improperios, agachó la cabeza con una sumisión a la que no estaba acostumbrada y que no mostraría nunca más, porque yo que la había oído decir que nunca nos dejáramos pisotear por nadie, me paré con rabia y le dije al profesor: ?Lo mismo que la hija de un albañil.. ?, porque mi papá era albañil. El profesor se me vino al humo pero se le interpuso una compañera que agregó: ?...O la hija de un comerciante'. que le habló mirándolo a lo ojos como nos había enseñado Mercedes.
Un compañero varón selló la anécdota poniéndole paños fríos a la situación diciendo. ?Ya ve profesor, la escuela es de todos: de los trabajadores y de las ?buenas familias', entre comillas,?también'. En el '73, cuando cumplimos 20 años de egresados, festejamos aquella anécdota2, recuerdan sus compañeros de promoción. Mercedes ya era famosa a nivel mundial.
De Mendoza al Coliseo
Su carrera profesional comenzó en Mendoza, junto al movimiento del Nuevo Cancionero. Su música se extendió por el continente. El tema "Canción con Todos", letra del mendocino Tejada Gómez, fue considerado como un himno del Cono Sur: "Salgo a caminar, por la cintura cósmica del sur, piso en la región, más vegetal del tiempo y de la luz, siento al caminar, toda la piel de América en mi piel y anda en mi sangre un río, que libera en mi voz su caudal", cantaba Mercedes y fue así que la bautizaron, la Voz de América Latina. Para ese entonces Mercedes se transformó en mito. El mito de Mercedes Sosa, alimentado por la mística de la poesía y de la música.
Etimológicamente, folclorista significa músico popular. Mercedes fue folclorista. También hizo música contestataria, enfrentando la represión militar y la desigualdad social. Por eso fue prohibida durante la dictadura y exiliada en Europa.
Al mismo tiempo, fue condecorada con premios como el Konex de platino, la orden del mérito en Francia, el Gardel, el Grammy latino y declarada embajadora de la Unesco.
Cantó en el Coliseo Romano por y para la paz mundial frente a los principales presidentes y líderes de todo el planeta a los que les dijo: "lo más fácil del mundo es hacer la guerra. Lo que más cuesta es la paz". Les recordó su responsabilidad histórica. Todavía suena en nuestra memoria su voz cantando "Sólo le pido a Dios, que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente", tema que León Gieco compuso en la época de la Guerra de Malvinas.
Otra anécdota en Israel, la muestra visitando en el hospital, a Sofía Mandel, una argentina jubilada, recién operada de un tumor maligno en el pie. Mercedes supo por el embajador argentino de aquella fan suya que no podía ir al recital. Entonces fue ella a cantarle personalmente el tema de Fito Páez ?Yo vengo a ofrecer mi corazón', la canción preferida de aquella dama.
Allí a decenas de miles de kilómetros de Argentina, en la capital judía, Mercedes le cantó a Sofía, "Y hablo de países y de esperanzas, hablo por la vida, hablo por la nada, hablo de cambiar ésta nuestra casa, de cambiarla por cambiar, nomás. ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón".
Con Calle Trece? "hay un niño en la calle"
La música le brotaba cantarina de su garganta y cantó canciones de otros autores como si fueran propias, del folclore argentino, latinoamericano, brasileño y música de las nuevas generaciones del rock nacional.
El último tema que popularizó mundialmente con "Calle Trece fue, "Hay un niño en la calle", una poesía de Tejada Gómez, que versa sobre los chicos que vendían diarios en los trenes y caminaban descalzos por la capital mendocina en los sesenta.
Hoy, adolescentes de todo el continente escuchan este boom, prueba y evidencia de la fidelidad de Mercedes a sus raíces y su capacidad de trascender las fronteras nacionales y generacionales cantando "A esta hora exactamente, Hay un niño en la calle.... Es honra de los hombres proteger lo que crece, Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles, Evitar que naufrague su corazón de barco, Su increíble aventura de pan y chocolate."
Canto de agua aborigen
Su voz contralto vibraba entonando "hermano dame tu mano, vamos juntos a buscar, una cosa pequeñita, que se llama libertad".
Con libertad eligió que parte de sus cenizas fueran arrojadas al canal Cacique Guaymallén cuando se apagara su fabulosa voz. Llegó ese día en que su corazón dejó de latir el 4 de octubre de 2009 y se cumplió ese destino final en el sitio elegido, el canal donde circula el agua para regar las viñas, hecho por los Huarpes y que lleva el nombre de su jefe.
"Uno vuelve siempre, a los viejos sitios, donde amó la vida", solía cantar en "Canción de las simples cosas". Quiso volver a Mendoza y mezclar su voz con el sonido del agua. En ese lugar sagrado, el canal Cacique Guaymallén, patrimonio específico de su raza indígena.
Mercedes hacía poner la piel de gallina de su público, cuando cantaba "Indio Toba, dueño antiguo de las flechas, ya se han ido tus caciques". También se fue cantando, aguas abajo. Allí, metafóricamente, a orillas de la ciudad de Mendoza, en esa corriente de aguas cantarinas, ella canta...