El 20 de enero es la fecha que Mike Oldfield tiene planeada como 'retorno' y presentación. Es que ese día lanza su nuevo álbum, "Return to Ommadawn", que la discográfica ha calificado como un regreso del compositor hacia los terrenos musicales y creativos que probó en sus inicios.
De hecho, uno de sus primeros discos -de hace más de cuatro décadas- lleva el título de "Ommadawn" (1975): todo un gesto. "Es una pieza genuina más que una producción: hay manos, dedos, uñas. No tenía un propósito, no se trataba de conseguir nada, ni de satisfacer a nadie. Era música creada de forma espontánea, llena de vida. Hacerlo es como un regreso a mi verdadero yo", dijo el músico británico en declaraciones que su sello convirtió en comunicado de prensa.
Compuesto, mezclado y producido por Oldfield, en el estudio de su casa en Nassau, "Return to Ommadawn" será el vigésimo quinto álbum de su carrera y está centrado "casi en su totalidad en el sonido acústico de cuerdas" y consta de dos piezas.
El propio Mike se encargó de hacer vibrar cada uno de los 22 instrumentos que suenan en este álbum y, luego, de buscar esa mezcla final. Todas, como él mismo cuenta, son cuerdas: hay mandolinas, guitarras, contrabajos, bodhrán, tambores africanos y flauta irlandesa; entre otros instrumentos.
"Return to Ommadawn" llegará dos años después de su último trabajo de estudio, "Man on the rocks". "Ommadawn" (el nombre del disco en el que se inspira con este) es el que cerró una célebre trilogía iniciática de Oldfield; compuesta además por "Tubular Bells" (1973) y "Hergest Ridge" (1974). En estos tres trabajo interconectados el compositor indagó en la fusión de rock y música clásica; asunto que, parece, lo tiene nuevamente interesado.
En su carrera, se estima que Mike Oldfield ha vendido más de 20 millones de copias de sus discos y entre otros premios importantísimos ostenta el Grammy a la mejor composición por el célebre tema de la "BSO" de "El exorcista", incluido en "Tubular Bells".