Mientras el debate político argentino gira en torno de un asado en la ex ESMA, la carta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), autodefinida "cinéfila total" y "cholula", le escribió a Ricardo Darín, molesta porque el actor había cuestionado el enriquecimiento de los Kirchner (cuyo patrimonio se decuplicó en ocho años, en los que ejercieron la más alta responsabilidad del Estado), el show que prepara el oficialismo para la llegada a Mar del Plata de la Fragata Libertad, tras un largo embargo judicial en un puerto de Ghana, y el alquiler a una firma inglesa del lujoso avión en que CFK hará una gira por Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Vietnam, con posible escala en Cuba, para visitar al convaleciente Hugo Chávez, tal vez valga la pena repasar las perspectivas mundiales y de nuestros principales socios y vecinos.
El año pasado, la Presidenta atribuyó las dificultades económicas internas a que "el mundo se nos cayó encima". Aunque, tomada al pie de la letra, la frase es un disparate (al igual que en 2011, la Argentina volvió a tener en 2012 los mejores términos de intercambio de los últimos 60 años, y la economía mundial creció un respetable 3%), sí es cierto que el contexto global es importante para un país de tamaño medio, como la Argentina.
Y lo es aun en un año que, como éste, estará dominado en lo político por los comicios legislativos de octubre, que decidirán la viabilidad o no del proyecto de re-reelección presidencial, y en lo económico por las crecientes tensiones del "modelo" oficial: inflación, presión cambiaria, pérdida de competitividad, escasez energética, fallas de infraestructura, paro de inversiones, estancamiento del empleo.
Por de pronto, la mayoría de las proyecciones vislumbran para 2013 una leve aceleración de la economía mundial, con medio punto porcentual más de crecimiento (al 3,5 %). Una de las economías donde el repunte sería más notable es Brasil, que en 2012 creció apenas por encima del 1 %, pero este año podría hacerlo entre 3 y 4 por ciento. Las perspectivas son más estables para México (segunda economía latinoamericana en tamaño), que tras avanzar cerca de 3,8% el año pasado, ralentizaría a cerca del 3,5%, y Colombia, cuyo PBI aceleraría levemente, de 4,5 a cerca de 5% anual. Chile, cuya economía se expandió algo más de 5% en 2012, mantendría ese ritmo, y Uruguay, que creció algo menos del 4%, pasaría a crecer un poco más. Perú seguiría siendo la economía latinoamericana de mayor crecimiento, por arriba del 6% anual.
Sólo una economía suramericana tuvo recesión en 2012, Paraguay, y no debido a la crisis que significó la eyección del ex presidente Fernando Lugo, sino por una sequía. Y sólo dos economías tuvieron y tienen serios problemas de inflación: la Argentina y Venezuela, que son también las dos con mercados cambiarios informales en los que el dólar se cotiza muy por arriba del precio "oficial". En 2013 seguirán siendo las excepciones en un contexto regional de inflación baja y mercados cambiarios tranquilos. Esa excepcionalidad es más notable si se tiene en cuenta que los principales commodities de exportación de ambos países, la soja y el petróleo, han disfrutado de una larga racha de precios altos.
En materia electoral, 2013 será un año relativamente liviano. En febrero, Paraguay elegirá nuevo presidente (el Partido Colorado podría retornar al poder) y en abril Rafael Correa será reelegido cómodamente en Ecuador. Luego habrá una pausa, hasta las elecciones legislativas argentinas y, en noviembre, las presidenciales chilenas, en las que, tras cuatro años en el llano, la ex presidenta Michelle Bachelet tiene grandes posibilidades de volver a ser elegida. Si así fuera, a fin de año el ABC suramericano vería tres presidentas en ejercicio: CFK en la Argentina, Dilma Rousseff en Brasil y Bachelet en Chile.
Las proyecciones económicas dependen en buena medida de lo que suceda en las potencias, que han resuelto cuestiones importantes. Tras una dura puja interna, Xi Jinping asumió en noviembre pasado como secretario general del Partido Comunista Chino, suprema autoridad política del gigante asiático, y su prédica apunta a erradicar algunos focos de corrupción. China ya no crecería al 10% anual o más que registró entre 1990 y 2010, pero evitaría el temido "aterrizaje brusco". En EEUU, en tanto, Barack Obama iniciará su segundo mandato habiendo resuelto el "abismo fiscal" que amenazaba con reenviar a la recesión a la economía norteamericana.
La Unión Europea seguirá siendo el gran lastre del crecimiento mundial aunque, por ahora, se disiparon los temores sobre el fin del euro. El gran desafío es superar la recesión y empezar a revertir los altísimos niveles de desempleo. En lo que puede ser un primer paso, el FMI reconoció al fin que los planes de austeridad aplicados hasta ahora, lejos de resolver esos problemas, los han agravado.
Los pronósticos -económicos, políticos, de cualquier tipo- no sólo están sujetos a error; ésa es su suerte más probable. Pero tienen el mérito de la obstinación de futuro. Hasta una serie de ejercicios que en los detalles yerre año a año es útil si logra identificar las claves de aquello por venir.
A fines de la década de los '70, los países en desarrollo, en los que vivía 80% de la población mundial, daban cuenta de menos del 20% del PBI mundial. En la década siguiente, sin embargo, la emergencia de los "tigres asiáticos" (Hong Kong, Corea del Sur, Taiwán y Singapur), y en la posterior la globalización y el rápido crecimiento de China, que entre 1990 y 2010 pasó de representar el 1,5 al
9,5% del PBI mundial, cambió completamente el cuadro. Los 140 países que el Banco Mundial identifica como "en desarrollo" explican hoy una porción aún mayor de la población mundial (83%), pero su porción del PBI ya supera un tercio del total.
El Congressional Research Service, un brazo de investigaciones del Congreso de EEUU, precisó recientemente que en ese período China, Brasil, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía (a los que identifica como siete "Potencias Económicas en Ascenso", o Rising Economic Powers, REP-7), duplicaron su peso conjunto en la economía mundial.
Y esa tendencia seguirá. Mejor aún, dice el trabajo, en los próximos años a los REPs podrían sumarse Egipto, Irán, Nigeria y Vietnam, países con "gran potencial" de crecimiento. La inclusión de Egipto, que atraviesa un proceso político revulsivo, e Irán, a cuyo gobierno el establishment político, diplomático y militar de EEUU considera un enemigo, es llamativa, pero para entrever el futuro conviene sacarse las anteojeras.
Ni el mundo se nos cayó encima ni estamos solos. Aunque nos miremos el ombligo.