Barcelona no venía teniendo buena relación con la presión en lo que va de esta temporada. En las pocas oportunidades que tuvo para aprovechar traspiés del Real Madrid, líder de costa a costa, terminó chocando con su propia pared mental. El “Merengue” fue humillado en el clásico ante el Atlético Madrid y, nuevamente, la mochila de la carga se traspasó a la espalda del “Blaugrana”.
El Athletic Bilbao se presentó como un temible oponente que podía seguir profundizando esa falta de carácter en momentos claves de los de Luis Enrique, pero Lionel Messi se vistió de Sigmund Freud y fue la solución psicológica para que el Barça goleara 5-2 y deje en el camino una compleja prueba en el “San Mamés”.
En la nueva posición de conductor absoluto del fútbol del Barcelona que tomó desde que Xavi e Iniesta perdieron protagonismo, la “Pulga” marcó el camino teniendo asistencia perfecta en los goles: tuvo participación directa en los cinco gritos. Claro, el primero lo anotó él. Aunque acá quedó en claro que la suerte también está jugando con la 10 del Barcelona, ya que tuvo la complicidad de un rebote para abrir el marcador.
Luego se dedicó a coordinar: habilitaciones para Neymar y Luis Suárez, remate que tuvo el cuerpo de De Marcos como indirecto 'goleador' y jugadón espectacular a la hora de cerrar la goleada en los pies de Pedro.
El equipo de Luis Enrique golpeó en un momento clave. Cuando debía hacerlo. Ahora el título depende del mismo Barcelona. Faltan 17 fechas para el final, pero se debe tener en cuenta que las derrotas para el Real Madrid son casi inexistentes y ahora, a un punto del líder “Merengue”, deberá enfrentarlo dentro de seis fechas por el derby. Allí, podría definirse el campeonato de manera prematura.