Mercedes Morán: “Soy una mujer que sobrevivió al machismo”
En ocasión del reciente estreno de “Sueño Florianópolis”, hablamos con una de las caras más aclamadas y recurrentes del cine argentino.
Mercedes Morán: “Soy una mujer que sobrevivió al machismo”
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Mercedes Morán es una y a la vez es muchas. Es Nurit Iscar en "Betibú", es Ana María Peralta en "El Ángel", es Marcela en "Familia Sumergida" o Ana en "El amor menos pensado". Con su belleza natural, el humor como condimento fundamental en sus personajes y una calidez interpretativa que resulta adorable, hacen que cada uno de sus trabajos queden en la memoria.
Después de cumplir 60 años, Mercedes Morán decidió alejarse de la televisión y la atareada rutina del teatro, para darle forma a su carrera como actriz de cine. Y no le fue nada mal. Ya demostró ser una de las mejores actrices del país.
Hoy es una de las artistas con mayor presencia en la industria. Luego de un vertiginoso año con múltiples estrenos, se ha convertido en una especie de musa para directores y guionistas.
Y lo fue nuevamente para Ana Katz en "Sueño Florianópolis", la nueva cinta que estrenó el jueves pasado, donde Morán interpreta a Lucrecia, una psicóloga que viaja de vacaciones a Brasil junto a su familia. También protagonizada por Gustavo Garzón, con esta película Morán se llevó el premio a Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (República Checa), entre otros reconocimientos.
En esta comedia ambientada en los '90 y filmada en Brasil, Lucrecia y Pedro (separados desde hace algunos meses) deciden emprender sus vacaciones, sin imaginar las búsquedas y los desencuentros que se darán en el viaje.
-Lo primero que me entusiasmó fue volver a trabajar con Ana Katz, con la que compartimos otra película como “Los Marcianos” y yo la dirigí en teatro. Somos amigas y es una directora que admiro muchísimo, que siempre espero y que estaba ansiosa por conocer su nuevo guión. Y me encantó porque siento que el cine de Ana junta muchas cosas. Es la historia de una familia bastante disfuncional que se va de viaje en los ‘90, cuando Brasil resultaba barato. Atravesada por un montón de temas, de preguntas y por el tipo de género que maneja Ana, esa “comedia triste”.
Sueño Florianópolis. Una comedia con tintes dramáticos. | Los Andes
-Ese registro lo manejás muy bien.
-Sí, entiendo su humor. Me gusta su lenguaje, me gusta la manera que tiene de contar una historia al público sin subestimar al espectador y que no cierre todo, sino que él se encargue de completarlo. Es anti didáctica por excelencia y es un lenguaje que me gusta mucho en el cine. Lo rodamos en Brasil, en un lugar paradisíaco pero salvaje, muy salvaje. Fue una experiencia preciosa que podría haber salido mal, pero salió bien. Y trabajamos con nuestros hijos, que participaron como actores, tanto Joaquín Garzón, como Manu Martínez, mi hija.
Es un tipo de cine que para que se siga haciendo nos tiene que ir bien. ¡Y además es un cine que nos representa tan bien afuera! Cada vez que viajo con una película de este tipo y recibo las devoluciones, siempre pienso: “Si pudiera transmitir lo que pasa en el exterior con nuestro cine...”. Porque acá no contamos con tanto apoyo del Estado para la cultura. Y cada vez que viajo veo cómo se aprecia al cine argentino, cómo se lo destaca.
-Justamente te volcaste al cine en un tiempo donde el apoyo a la industria es cada vez menor. ¿Qué pensás de esta situación y del cine nacional en la actualidad?
-Personalmente, creo que tengo una situación muy privilegiada y participé en muchas películas, con factorías diferentes. Desde películas masivas o industriales como fue “El Ángel” o “El amor menos pensado”, a otras independientes como “Familia Sumergida”. Y este año que pasó, se estrenaron un montón de películas argentinas . Ojalá se repita.
Estas películas todavía contaban con ayuda del Estado. Y los rodajes no fueron, en cantidad, los mismos en 2018. Ahora no vamos a contar con una cantidad de películas que sirvan para que la industria no se muera: hay que darles espacio a los nuevos directores, autores, proyectos de bajo presupuesto que necesitan apoyo. Y justamente ese cine es el más convocado en los festivales internacionales.
Espero que se entienda desde el poder, que la inversión en cultura es la mejor inversión que se puede hacer. Y no olvidarnos de que el Instituto de Cine que brinda ese apoyo es autárquico. Que se sostiene gracias a cada entrada que se vende de las películas nacionales. Con esos fondos se fomenta el cine argentino. Lo que pedimos es una redistribución para hacer cine. Porque el desconocimiento de la gente es pensar que se sostiene mediante sus impuestos y no es así.
Sus personajes. Admite que una motivación a la hora de elegirlos es derribar prejuicios. | Los Andes
-Solés elegir óperas primas, ¿qué tienen esos proyectos para que los elijás? ¿es un acto de fe?
-Creo que hacer una película es un acto de fe, cualquiera sea la experiencia del director o la directora. Siempre es un acto de fe porque los artistas nos comprometemos y luego la película es del director. Para mí, que me llame un operaprimista me halaga tanto como que me llame un director experimentado. Porque del director experimentado, cuando te convocan, sentís que hay algo en tu trabajo que le da seguridad. Y con los operaprimistas te das cuenta de lo importante que es para ellos que el personaje sea interpretado por determinado actor o actriz. A mí me halaga muchísimo que me tengan esa confianza, porque he descubierto que muchos directores tienen miedo que actores con mucha trayectoria no se dejen dirigir.
-Esta vuelta a los festivales internacionales, ¿te abrió las puertas para trabajar en el exterior?
-Sí. Cuando decidí correrme de la televisión y la manera convencional de hacer teatro, lo hice de alguna manera para aceptar ofrecimientos que me hicieron afuera, que eran incompatibles con los tiempos de la televisión y el teatro. Ahora me queda por estrenar una película con el director chileno Andrés Wood que se llama “Araña”. Sería el año que viene. También tengo otras propuestas y estoy viendo cómo se armarán estos próximos meses.
-Es toda una sorpresa que interpretés a doña Tota en la serie de Diego Maradona.
-Sí, imaginate. Todavía no entiendo por qué me llamaron, pero ellos insisten. Me divierte mucho componer un personaje tan alejado de mí y a la vez tan amado e icónico como es doña Tota. Me toca hacer de ella desde que Diego es chiquito hasta que tiene 17 años.
-Tal vez esa naturalidad que te distingue para interpretar y caracterizar personajes es uno de tus valores. ¿Sentís que esa espontaneidad es una marca personal?
-No sé. Como actriz siempre he sido una obsesiva con el tema de la verdad en la ficción. Intento siempre que lo que hago tenga mucha verdad, mucha energía. Me gusta hacer personajes diferentes, correr riesgos, que mis personajes estén llenos de claroscuros. No me gustan las heroínas convencionales, prefiero hacer mujeres que se equivocan, que cometen errores, que tienen contradicciones.
Soy una obse que, cuando encarno un personaje, lo lleno de esos atributos. Probablemente ese camino que yo tomo dé algunos resultados que les resulten atractivos a los directores. Porque causan empatía, porque la gente se siente identificada en esas anti heroínas que trato de encarnar, esas mujeres más reales. Lo que trato es hacer una experiencia personal, que en cada personaje que haga tenga la posibilidad de tener otra cabeza, otra manera de ver las cosas. Y eso me sirve como mujer, siempre me hace crecer. Porque derribo prejuicios.Un poco lo que persigo con mis obsesiones es eso.
-Y en esto de derribar prejuicios, vos sos abiertamente feminista, apoyás el colectivo de actrices y mujeres, ¿cómo transitás este momento?
-Soy una mujer que sobrevivió al machismo. A mí por suerte no me detuvo, pude expresarme, realizarme en mi profesión, seguir adelante. He podido elegir. Pero tengo muy claro que soy una excepción y agradezco al destino que me haya colocado en este lugar. Pero no dejo de ver lo que sucede alrededor. Es una cultura de una injusticia tremenda, donde se nota la diferencia de derechos que tenemos las mujeres con respecto a los hombres. En el mejor de los casos somos tratadas de manera paternalista.Son contadas las veces que me he sentido tratada de igual a igual.
-¿Qué opinás de las voces que se levantan en contra?
-Lo que está pasando con la violencia machista que justifica esta cultura patriarcal es insoportable. Desde que empezó el año, la cantidad de mujeres muertas por violencia de género es tremenda. Es grave lo que sucede. Y no creo que esta movida a nivel social sea producto de un invento o una moda. Creo que es la respuesta a algo brutal que está pasando y sí o sí tiene que cambiar. Y ha venido para quedarse. Como toda gran revolución, no es prolija. Es la naturaleza de una revolución, que viene a cambiar una estructura arraigada y que además esconde una cantidad de intereses políticos y económicos que ni imaginamos.