Andrés Calamaro pertenece a esa especie de artistas que, en cada intervención pública, ya no actúa, sino que ajusta cuentas con su propia leyenda. Cada show es volver sobre su propia biografía, para enfrentarse con ese archivo infinito de canciones que lo convirtió en el rockero más prolífico, arrebatado y (¿por qué no) controvertido del país.
Ahora, está recorriendo las rutas con una gira que lleva el nombre de " Como Cantor", palabras extraídas del " Martín Fierro", y que ya tiene su parada en Mendoza establecida: la cita será el 30 de abril en el Arena Maipú Stadium, cuyas últimas entradas en el campo de pie todavía pueden adquirirse en Ticketek.com y en la boletería del teatro (solo efectivo).
El show promete conjugar todo lo que Calamaro es: un poeta urbano innegable, un mito ensuciado por sus propias declaraciones polémicas, un curador obsesivo de su propio repertorio, entre otras cosas.
Captura de pantalla 2026-04-23 160333
Es que "Como Cantor" no es un título casual. La frase, decíamos, proviene de un verso de José Hernández: "Gracias le doy a la Virgen, / gracias le doy al Señor / porque entre tanto rigor / y habiendo perdido tanto, / no perdí mi amor al canto / ni mi voz como cantor".
Es ciertamente una declaración de principios. Calamaro viene orbitando esa idea desde hace años: la de un artista que, pese a llevar una larga historia sobre sus espaldas, sigue siendo un ser auténtico, que no resigna ni su estética ni sus opiniones. Y quizás un poco en eso radica su encanto, por qué negarlo.
El show, según adelantan, estará sostenido por una banda en vivo “de gran fuerza y solidez sonora”. Pero más allá del músculo instrumental, el foco está en la selección de canciones como hilo de la narrativa que Calamaro quiera contarnos la próxima semana. ¿Alguna idea? Es una verdadera incógnita.
Podemos estimar que no faltarán algunos hits, porque el público se enojaría si no canta "Flaca" o "Crímenes perfectos". Pero lo estimulante de la experiencia es justamente esa caja de Pandora que es su repertorio, que dicen abarca (entre canciones que vieron la luz y otras inéditas) más de mil temas.
Hace poco, en una atípica entrevista con diario Clarín, reveló que la canción favorita compuesta por él es "La verdad congelada" ("Andrés: Obras incompletas", 2009). Valoró de esa pequeña pieza, sin dudas desconocida para el gran público, la inspiración, lo experimental y la impronta jazzística. Esto nos da una pista de la obsesión con que Calamaro desentraña su propia obra.
Su relación con los hits es, cuanto menos, incómoda. Mientras el público espera “Flaca”, “Paloma” o “Estadio Azteca”, él puede abrir el juego con una rareza como esta: una pieza que incluso sus seguidores más devotos tienen que googlear.
Calamaro no cree en las jerarquías rígidas dentro de su obra. O mejor: desconfía de ellas. “Es imposible ponerlas en orden”, explicó sobre la lista de sus mejores canciones que le había pedido el periodista. “¿Cómo sé cuál es ‘mejor’ que la otra? ”, preguntó convencido.
En efecto, la entrevista se daba en ocasión de los 25 años de "El salmón", ese disco quíntuple con 103 temas, que luego tuvo que simplificar a uno doble con 25 por exigencia de la industria y los fans, incapaces de procesar tal avalancha creativa.
Andrés Calamaro: de Los Abuelos al infinito
Para entender este presente hay que mirar hacia atrás. Mucho antes de convertirse en el “Salmón”, Calamaro fue el pibe que sacudió la escena con Los Abuelos de la Nada y canciones como “Sin gamulán”, que marcó el pulso de una democracia recién estrenada. "Olvidé aquellas, mis primeras canciones. Pero es justo aceptarlo. Los buenos temas de los Abuelos los escribía Miguel", reconoció en la entrevista citada.
Después vendrían Los Rodríguez, la conquista de España, y una carrera solista que oscila entre discos canónicos y experimentos desbordados como el mencionado recién.
En el medio, obras como "Honestidad Brutal", "Alta Suciedad" o el inabarcable "El Salmón". “Podría haber grabado más de mil canciones”, dijo sobre aquel período entre 2000 y 2002. Y uno tiende a creerle.
En los últimos años, el músico ya había demostrado su vigencia con el “Agenda 2025 Tour”, una maratón de más de 40 shows entre Latinoamérica y Europa que incluyó paradas multitudinarias como el Hipódromo de La Plata y el Monticello Arena en Chile. Pero "Como Cantor" parece ir un paso más allá: no es sólo una gira internacional, es una especie de ceremonia.