"La idea es atacar el mercado. La disminución de la compra y venta de objetos obtenidos mediante ilícitos va a generar una baja del delito", dice Gianni Venier, ministro de Seguridad, desde cuya cartera la última semana se ha impulsado, a través de los medios de comunicación, una campaña publicitaria bajo el lema "Si compras robado, sos cómplice".
"No hay un promedio en cuanto a cantidades de robo ni tampoco una estadística de precio de venta. Pero sí el valor es mucho más bajo a lo normal", dice un comisario.
La modalidad de venta de celulares es variada: se venden en negocios, puerta a puerta, por encargo y hasta por internet.
Ruedas
Dependiendo del valor de este objeto, y sobre todo de si es nueva, se convierte en una ganga a la hora de entrar al mercado ilegal.
"Miran la patente y se dan cuenta de si el auto es nuevo o no. Eso los ayuda a elegir. Por eso hay que poner tuercas antirrobos", sugiere un policía retirado. A veces, según los investigadores, también "marcan" a alguien para después robarle.
"Te sacan la rueda, la limpian y después te la vuelven a vender", dice Venier. Los lugares más comunes de venta son gomerías e incluso se promocionan hasta de boca en boca.
Autos y motos
Este tipo de delitos es un poco más complejo. En la mayoría de los casos suelen ser desguazados y vendidos por piezas: van a parar a desarmaderos.
En Mendoza hay cuatro lugares habilitados y se puede saber cuáles son a través de la página www.dnrpa.gov.ar, de donde se pueden obtener las ubicaciones de los locales de venta.
Pero en otros casos, los vehículos salen de la provincia con otra patente y así se generan los "gemelos". En ese caso se venden a un precio irrisorio que no deja otra que dudar de su procedencia, o "comprarlo y hacerse el zonzo", dicen.
Bicicletas
Los biciclos también figuran entre los más codiciados por aquellos que quieren comprar más barato, y, por ende, por los ladrones.
Además, al tratarse de bicicletas los delincuentes cuentan con un punto a favor. A menos que su dueño esté "en acción" (lo que derivaría en un robo), las bicicletas se levantan de la calle y no presentan mucha más dificultad que, a veces, romper una cadena.
Artículos electrónicos
En este punto se incluyen las computadoras (en todas sus versiones y formatos), los televisores y elementos tecnológicos; mientras más moderno es el objeto, más preciado es para el mercado de compra-venta.
La mayoría se obtiene de atracos domiciliarios. En este caso los expertos en seguridad recomiendan tener el número de serie de los objetos que se adquieren (legalmente) o estar atentos a alguna seña particular, por ejemplo, si una computadora tiene una calcomanía o si se cayó y producto de eso le quedó, por ejemplo, un raspón.
¿Para qué esto? Básicamente para que a la hora de poner la denuncia se puedan brindar los mayores detalles posibles y, de llegar a ser recuperados por la Policía, pueda regresar a manos de sus dueños.
Los "enfrían" por unos días
Por lo general los elementos robados pasan entre tres y cinco días en manos de los ladrones o de los revendedores.
"No siempre el que roba es el que vende. Lo más común es que los sujetos no salgan a ofrecer los productos apenas los obtienen, sino que esperen unos días para ver qué pasa alrededor. Especulan con los movimientos que pueda haber", dice un comisario.
Comprar en el mercado negro es tentador: los precios son más baratos, no hay que dar explicaciones ante ningún organismo de control y hasta se puede elegir el artículo antes de que este salga de las manos de su dueño original.
"Mucha gente encarga qué es lo que quiere, incluso marcan a una persona. Entonces les hacen un seguimiento y luego le roban. Los precios dependen de la calidad del producto. Mientras más nuevo esté y más caro o más difícil sea de conseguir en el mercado legal, más caro se vende en el ilegal. Aunque siempre la diferencia es abismal", agrega el policía.
El ministro Venier en varias apariciones en la prensa ha repetido que todos estos productos están marcados con sangre y durante esta entrevista lo remarca: "La mayoría de los objetos viene de robos que atacan el patrimonio de una persona".
El método usual para tratar los ilícitos es buscar al ladrón y llevarlo a juicio, afirma. Pero para ese entonces el hecho ya está consumado y en muchos casos la consecuencia de los delitos ha sido gravísima para los propietarios de los objetos.
"Por eso hemos empezado a atacar el delito de manera transversal. Hay que concientizar a la población de que comprar robado es el negocio que sustenta a los ladrones, lo que los hace ganar dinero. Hasta ahora no se ha hecho una persecución de mercado de este tipo", agregó Venier, el impulsor de esta campaña.
Consecuencias para el comprador
Dice el refrán que lo barato sale caro, y esta no es la excepción. Si se llega a dar con algún objeto robado en manos del que no es su propietario original, al producto se lo decomisa inmediatamente.
Es decir, no solo pierde el dinero que pagó sino también el artículo. Además, comienza una investigación judicial: si se determina que el comprador no actuó de buena fe sino a sabiendas de que el objeto era robado, se le puede iniciar una causa por encubrimiento, lo que acarrea una pena judicial.
Una modalidad de venta que se ha popularizado en los últimos tiempos es la de los manteros: vender lo robado en ferias barriales, lejos de las habilitaciones que da la Afip e incluso de los ojos de la Policía.
Las fuentes consultadas hicieron un pedido solidario: "no comprar robado para disminuir el delito".
"Queremos romper con todo lo relacionado con esta clase de hechos y esta es una nueva manera", finalizó Venier.